EDITORIAL
 
La mentira valencianista del PSPV/PSOE/PSCV
 


 

Que la política tiene una gran dosis de contenido mediático es algo que todos sabemos, pero la falta de pudor y la obscenidad  con la que muchos políticos nos mienten a diario es algo a lo que la sociedad no debe de acostumbrarse como una característica de la "res publica".

 

La mentira, el amarillismo, la demagogia y la manipulación deberían de estar reguladas no sólo por nuestro voto y nuestras conciencias sino también por un código ético general que impida a los políticos y a sus dirigentes mentir sin que les resulte gravoso.

El que el PSOE valenciano se nos presente ahora bajo el envoltorio valencianista es algo que nos repugna especialmente a los valencianistas ya que hemos tenido que soportar como, bajo nuestra -sí nuestra- marca y señera, se han cometido las mayores tropelías contra los intereses e identidad de nuestro Reino de Valencia.
 
Hemos tenido que soportar a un Partido Popular que se autoadjudicó la etiqueta de "valencianista" para acabar pactando en un piso de Barcelona y en una "suite" de Benidorm el que nuestra milenaria lengua valenciana dejase de llamarse valenciana para pasar a legalizar la denomonación de catalán con la cobertura académica del mayor engendro político creado por la mentira, la irresponsabilidad y la traición y que se llama Academia Valenciana de la Lengua.
 
Que nos llegue ahora el PSOE también adjudicándose la marca valencianista simplemente porque se plantee dejar de lado las siglas, su vasallaje a Cataluña y a la enteléquia de los "païssos catalans" es algo que, la verdad, no nos esperábamos. Pero también es cierto que los caminos de la política no están todos descubiertos y nos toca una vez más asistir boquiabiertos, a un nuevo númerito de los prestidigitadores socialistas que abandonan la izquierda, se sitúan en el centro -¿que tendrá eso del centro que a todos gusta?- y ahora resulta que son "valencianistas" cuando llevan años haciendo gala de su dependencia a la centralidad o a la catalanidad, según convenga al cacique socialista de turno.
 
Si ayer concluíamos con un "bienvenido sea" el cambio de nomenclatura hoy nos retorcemos ante el juego abyecto de la manipulación bajo la marca "valencianista" -ahora del PPPV, antes y ahora del PP- que no tiene otra misión que engañar a la feligresía votante socialista y al resto en general con un giro hacia el centro de la mentira y de la demagogia barata, esa que practican tan asiduamente el PP y PSOE y que ha hecho que nuestra clase política valenciana sea el hazmerreir de toda España y hayan colocado a nuestra comunidad en el furgón de cola de las autonomías españolas.