El
cierre de la edición digital de Valencia Hui es un duro
mazazo para el valencianismo. Ese que Baltasar Bueno, en su
trágica pregunta final, se hace y al que hace responsable
-al alimón con las conspiraciones populares- del cierre
del periodico. Esa pregunta nos la hemos hecho muchos que estamos
al frente de este incomprendido y, a la vez, perseguido ejercito
de salvación que, día a día, y desde los
rincones digitales de multitud de webs valencianistas pretendemos
hacer llegar a la sociedad valenciana y al mundo entero la verdad
de un pueblo perseguido por el catalanismo y anestesiado por
la maquinaria de poder que irresponsablemente colabora aquel.
El valencianismo, Baltasar, si que existe. Pero más que
una pauta de vida es un sentimiento mayoritariamente inconsciente
que habita en el corazón de muchos valencianos que se
sienten como tales pero que ignoran o minimizan lo importante
y urgente que resulta pasar de esa situación de laxitud
a la de la militancia y el compromiso.
Porque
nuestra personalidad, nuestros intereses como pueblo y como
Comunidad Foral, están mas en juego que nunca mientras
a los valencianos se nos suministran a capazos, desde los medios
públicos y paraoficiales, dosis de barbitúricos
que hace de nosotros una sociedad inerme y a expensas de la
voluntad y capricho del partido dominante.
Y precisamente por eso muere Valencia Hui. Porque el PP ha hecho
todo lo posible por asesinar lo que no pudo doblegar. Y porque
la soberbia y prepotencia de esta dictadura político-mediática
intentará impedir a toda costa cualquier atisbo de libertad
y de oposición.
Lo que le ha pasado a Valencia Hui guarda un paralelismo escalofriante
a lo sucedido a Coalicio Valenciana. No es que el valencianismo
le haya dado la espalda, es que el valencianismo, hoy por hoy,
no es como lo fue en su día un sentimiento de combate
en defensa de lo propio. El valencianismo no es consciente de
la urgencia y necesidad de tener medios políticos y periodísticos
para combatir el discurso de la mentira que se cierne desde
hace varios lustros sobre la sociedad valenciana. El valencianismo
como sentimiento que alberga la mayoría de los valencianos
sigue adormecido e inconsciente. Y llegar a el nos va a costar
mucho esfuerzo y mucha constancia.
Pero hemos de seguir si queremos que mas pronto que tarde ese
sentimiento despierte de su letargo y se sume a los banderines
de reclutamiento de la defensa de lo nuestro.
El no haber podido sortear todos los obstáculos que se
nos ponen para llegar a nuestra meta hace que con el tiempo
muchos de los nuestros se queden en el camino. Y Valencia Hui
ha sucumbido.
Nosotros, desde la humildad de nuestros medios, perseveramos,
continuamos, seguimos. Y lo hacemos porque estamos verdaderamente
convencidos de que esta mentira poítica que se sostiene
por la multitud de intereses que viven de ella tiene los días
contados.
Lo mismo que Coalicio Valenciana sigue y seguirá al pie
del cañón porque los suyos ya lo estaban 25 años
antes de su fundación y no habrá resultado adverso,
poder o conspiración que la doblegue. Eso es lo que la
hace moralmente superior.
Al final, el valencianismo si resulta ser ese sentimiento generalizado
lo es por ser la suma de miles y miles de sentimientos individuales,
pautas únicas y personales del ser y sentirse valenciano.
Ahora solo nos queda ordenar todos los individualismos y ponerlos
al servicio de la mejor y mayor fuerza que pueda hacer añicos
esta asfixiante dictadura mediática donde la voluntad
popular está secuestrada por unos medios de comunicación
que cobran del pesebre público para hacer verdad de la
mentira dominante.