Estas
semanas se está perfilando el panorama audiovisual del
futuro. La comisión de Industria del Congreso ha aprobado
a sus amigos mediáticos la ley por la que se autorizan
las fusiones entre cadenas. O lo que es lo mismo, la más
que previsible fusión Cuatro-La Sexta. Ambas cadenas
se repartían un mismo target de audiencia, los fanáticos
de ZP y la izquierda radical y con la crisis y la consiguiente
pérdida de ingresos por publicidad ya no pueden sobrevivir
por separado.
Pero el cambio más radical consistirá en la posible
supresión de publicidad en TVE. Con lo que la cadena
pública costaría aún más a los españoles,
la subvención estatal aumentaría este año
a un máximo de 165 millones de euros para compensar la
pérdida de ingresos publicitarios. Si la cadena pública
ya nos cuesta 550 millones anuales y le sumamos 165 millones,
el resultado son 715 millones de euros que anualmente saldrían
de las arcas del Estado.
Lo más fuerte es que la cadena pública estaría
obligada a emitir 10 horas semanales en horario de tarde o noche
de programas destinados a grupos políticos, sindicales
y sociales. Es decir, publicidad política y partidista
sin límite. Y por contra, sólo podrá contar
con un 10% del presupuesto en adquisición de derechos
deportivos, películas y series extranjeras y se limitan
los estrenos de cine internacional a 70 películas anuales.
Unas limitaciones con las que estaríamos firmando la
muerte audiovisual de la emisora y la reducción de la
audiencia. Algo parecidos pasa en Estados Unidos con la cadena
pública, la PBS, que todo el mundo sintoniza pero nadie
ve.
En Valencia, PP y PSPV son partidarios de suprimir la publicidad
pero difieren en las formas. Para el PP, el Gobierno debería
asegurar la financiación de la llamada “Tele Camps”
tras la retirada de los anunciantes y los socialistas mantienen
que es la Generalitat Valenciana la que debería sufragar
la puesta en marcha de este nuevo modelo. Todo se reduce a una
lucha de poder por controlar la cadena.
Y a todo esto en 30 días empiezan los apagones analógicos
en la comarca de Utiel –Requena.