lEl
último caso de la “información” ofrecida
por una medio de desinformación, recordemos la escasa
credibilidad de las noticias sobre el pasado 9 d’Octubre,
es el de Europa Press que informó el último sábado
sobre la manifestación de la Plataforma de las Clases
Medias, en la que la agencia de comunicación pasó
una nota a sus clientes y suscriptores informando que un grupo
político asistió a la manifestación reivindicando
la mayor presencia del catalán en la vida pública.
Pues este grupo político eran los miembros del GAV que
ni son una formación política y por su puesto,
no apoyan la catalanización del pueblo valenciano, sino
todo lo contrario.
Un error de bulto que recogió y continuaron varios periódicos
valencianos como Las Provincias y Levante. Una serie de hechos
que manifiestan, primero, la escasa preocupación de la
prensa por el mundo del valencianismo y segundo, la grave crisis
económica e informativa que está viviendo el sector
de la prensa escrita.
Todos lo periódicos nacionales e internacionales están
reduciendo sus plantillas aprovechando la coyuntura de la crisis
económica y están utilizando mano de obra barata,
en forma de becarios que ni llegan a mileuristas y que con muy
escasa preparación suplen las tareas que se les encomienda.
La
mayoría de los licenciados valencianos en periodismo
ni conocen al GAV, ni a la AVL, ni la Batalla de Valencia, incluso
ni la etapa de Lizondo, el pacto PP-UV .... gracias a un programa
educativo que se esfuerza en que los alumnos conozcan el idioma
catalán pero no la historia reciente del pueblo valenciano
y sus reivindicaciones históricas.
El
País, ADN, Las Provincias... la industria de los periódicos
está en recesión y herida de muerte por los cambios
tecnológicos. Su única salida es convertirse en
una industria de contenidos para una distinta gama de plataformas
entre las que sobresaldrá Internet. Un nuevo escenario
comunicativo en el que el valencianismo seguramente volverá
a estar discriminado ante la falta de un grupo multimedia que
lo respalde.
Internet
es hoy por hoy uno de los escasísimos escenarios donde
encuentra cabida el valencianismo político y cultural
y donde es necesario hacerse fuerte ante la avalancha de intoxicación
informativa que siempre preconizan los grupos informativos sobre
el valencianismo reduciéndolo a un grupo “ultra”,
“radical” y “minoritario”, y ahora,
hasta “catalanista”.