OPINIO
 

¿TÚ TAMBIÉN, RITA?

 
 

Juan Vanrell Nadal/ C Es evidente, los dirigentes del PP no tienen remedio en el terreno de la cultura. Alucina su complejo de inferioridad frente a la “cultísima” y “modernísima” izquierda. Mansos, aceptan las falaces martingalas de socialistas y comunistas en el tema de la lengua balear y de la lengua valenciana. Han oído tantas veces esta mentira monstruosa: “La izquierda es la cultura progresista y la derecha, la incultura retrógrada” que han terminado creyéndolo. Rendidos, sin lucha, tragan los embustes que propalan los lobos izquierdosos, con dulce piel corderil y seráfico gesto franciscano, en su interesado apoyo al pancatanismo.
Clama a los cielos la pavorosa cobardía del PP balear y del PP valenciano en su claudicación cobarde en el tema de su respectiva lengua vernácula. Filológicamente, ambas lenguas constituyen un valiosísimo tesoro de la lingüística romana. Emplazo a todos los Sres. Rectores de las excelentísimas y magníficas Universidades de España a que rebatan esta aseveración. No podrán hacerlo porque nuestro problema lingüístico es totalmente artificial y político, creado por un insaciable pancatalanismo visionario, que se basa en el engaño interesado.
Pero, hasta mi querida Rita, nuestra admirable alcaldesa valenciana, ha caído de bruces en la farsa pancatalanista de la lengua: ¡VA A CATALANIZAR EL NOMBRE DE VALENCIA! ¿Cómo es posible que Rita nos traicione también?. En Mallorca, Mahón, Madrid y otros lugares la he puesto en un altar por su hidalguía valenciana y por su insobornable honradez política. ¡Hasta ella falla a Valencia! Me temo que nuevamente, como ya pasó en 1996, el PP nacional exige la aceptación claudicante de que valenciano y balear son lengua catalana. Será la vil moneda de cambio al deseado apoyo del voto nacionalista de Cataluña… ¡Valenciano y mallorquín, rehenes de las ambiciones políticas!.
Rita, al igual que los que tenemos cierta cultura, sabe que Cataluña, como tal, en 1238 no existía ni política, ni institucional, ni siquiera geográficamente, puesto que entonces solamente era una yuxtaposición de ocho condados feudales, con nombre, conde y límites bien consignados, y que eran todos ellos propiedad del Rey de Francia. Ha de deducir lógicamente que una nación que aún no existía, no pudo traer su también inexistente lengua a Mallorca (1229) y a Valencia (1238). No entiendo por qué Rita no defiende las señas de identidad de su Ciudad con la valentía que le caracteriza…
Comprendo que la indocumentada Aina Calvo, alcaldesa socialista de Palma de Mallorca, pisotee, desde su “cultísima” ignorancia, el inapreciable tesoro lingüístico del artículo “salad” de su tierra: Todas las lenguas románicas usan el “ille-a-ud” latino para formar su artículo determinativo. El balear es la única de estas lenguas que conserva el “ipse-a-um” para lo corriente (ES pa, SA llet, ETS hòmos, SAS dònas, en SOS pèus, etc) y usa solamente el “ille-a-ud” para lo único y especial (LA terra, EL mon, EL cèl, LA mort, EL bon Jesús, LAS dèu y mitja, etc.). La inculta y atrevida Calvo desprecia esta joya filológica por “vulgar y payesa”. En ordenanza municipal aberrante ha destinado unos 400 mil euros a “catalanizar” el nombre de más de un centenar de calles palmesanas. ¡Qué crimen de lesa cultura!.
Me dolería que pusieran a mi apreciada Rita a la altura de esa impresentable Aina o a la de las necias y engreídas Leire, lenguaraz con sandeces de magnitud planetaria; Bibiana, inculta en Gramática y analfabeta en Biología; Trini, desconocedora de los efectos secundarios de una pastilla que es una bomba de hormonas; Carma, ignorante de la más elemental disciplina militar… “Miembras” ellas que tienen por maestro al mismo diablo, ya que, como su jefe de filas, están apoteósicamente ancladas en el “ars triunfandi” de la mentira. “El diablo es el padre de la mentira”, leemos en San Juan… Rita, afortunadamente , en cultura y honradez profesional es muy superior a todas ellas juntas. Lamentaría que para complacer a falsarios pancatalanistas -que no la votarán jamás- perdiera el afecto y el voto de los suyos, como algo de esto ya pasó a Matas en Mallorca.
Es verdad que una acento de más o de menos (lo mismo que una consonante más o menos) no tiene importancia en sí. Pero si este acento conlleva la aceptación rendida de que el valenciano es obra de una lengua foránea, entonces dicho acento tiene que rechazarse de plano, por falso e impostor.
Si Rita de verdad quiere y ama a su Valencia natal, debe dejarse de tildes catalanas y escribir VALENCIA como de siempre se ha escrito. ¡Basta ya de catalanizar lo que siempre ha sido valenciano en Valencia y mallorquín en Mallorca!.


 
Juan Vanrell Nadal
Catedrático de Francés
Pte. de la Acadèmi de sa Llengo Baléà