OPINIO
 

EL MÉDICO SABÍA MUCHÍSIMO CATALÁN
 

Juan Vanrell / Un chiste actual en Mallorca es el del amigo que se va a “Son Dureta” (equivale a “La Fe”, en Valencia) para un revisión rutinaria. Un médico le atiende y ordena que pase la noche allí en observación. Al día siguiente la enfermera lo encuentra muerto. Consuela a la viuda: “No sé si es doctó sabía molt de medicina; emperò, axó sí, sabía moltissim de català”.


Es que en mi tierra natal, la adoración del áureo becerro pancatalanista por las fuerzas vivas de la política llega al paroxismo. Hay que reconocer que la estrategia anexionista del pancatalanismo ha sabido montar un perfecto entramado de expansión y proselitismo. Sus redes catalanizadoras se extienden por doquier. Tiene, además, el arte de hacer creer que valenciano y balear son obra admirable de su cultura, presentándolos como UNA IRREFUTABLE “VERDAD CIENTÍFICA”. Venden y pagan muy bien su producto catalán. Cuando el Gobierno de turno precisa de los votos de este nacionalismo, sabe que los obtendrá, aceptando dicha mentira perversa, convertida en verdad dogmática... Los profesores universitarios que siguen la farsa de hacer “català” lo que siempre ha sido “valencià” en Valencia y “baléà” en Baleares, triunfan y tienen toda clase de subvenciones y mamandurrias (“Vostê emb aquestas idèas no ferà carréra a Mallorca. Es méu amic Baltasar Porcel ês tan mallorquí com vostê, però seguex es volê des polítics y conseguex tot lo que vòl”, me dijo no hace demasiado tiempo un importante personaje mallorquín).

Digo “farsa”, porque no hay ni un solo catedrático universitario, docto en la materia, que no sepa que desde la Historia y desde la Filología no hay ningún argumento científico que avale que Cataluña, como tal, en el siglo XIII conquistó Valencia y Baleares, a las que dio, de regalo, el tesoro de su lengua catalana. Pero, dado el poderío económico y político de “CATALUNYA LA GRAN”, todos prefieren mirar a otra parte. ¡Qué poderoso es el caballero “don dinero”! Las ramificaciones de este poder económico de Cataluña, compradora de voluntades, se extienden por todas partes. Las principales universidades del mundo tienen su propio “Departement de Català”. Desde estos departamentos expanden “la verdad científica” de que el catalán es la lengua de Valencia y Baleares... Genuflexos, todos idolatran tamaña falacia... ¡Qué poderoso es el caballero “don dinero”


Este poder, cada día más atrevido y prepotente, compra voluntades a merced. Ya tiene rendida y enganchada a sus redes proselitísticas a la nueva Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde. Ésta avala la solicitud de la Consellera del Patrimonio Balear, Juana L. Mascaró, a la UNESCO en petición de qu “SA SIBIL.LA” (canto mallorquín antiquísimo) forme parte del Patrimonio Cultural Universal. Hasta aquí: ¡FANTÁSTICO Y MIL PLÁCEMES!. El desvarío aberrante lo encontramos en los razonamientos de la solicitud. Dos son una descarada mentira: 1, “Sa Sibil.la” procede de Cataluña. 2, EL rey Jaime, al conquistar Mallorca, le llevó la LENGUA (catalana) y la RELIGIÓN...


Realmente, la voracidad anexionista del pancatalanismo, con el apoyo traidor de la Consellera Balear y la aceptación rendida de la Ministra de Cultura, no tiene límites. La verdad llana es que “SA SIBIL.LA”, vaticinio enigmático de una pitonisa pre-cristiana que se canta en “Sas Matinas” (nombre que en Mallorca se da a la misa de Nochebuena) se cantaba mucho antes de la llegada de Jaime I. Otra verdad irrefutable es que en Baleares se practica la religión cristiana desde la dominación romana. El emperador Teodosio, en el año 379, convirtió las islas Baleares en provincia romana, haciendo del “cristianismo” la única Religión de Estado. Quedan importantes restos arqueológicos. Importantes son los de “Son Bòu” en Menorca y “Son Paretó” en Mallorca, entre otros. De todos es sabido que la dominación musulmana aceptó que los cristianos practicaran su religión sin proselitismos (los mozárabes) y que, luego, los reyes cristianos hicieron la misma concesión a los árabes que se quedaron (los mudéjares). Cuando el rey Jaime llegó a Mallorca ya existían en Palma las iglesias de Sta.Eulalia, San Esteban y Santa Faz (Calatrava). ¿Tan ignorante es la Consellera Balear y tan inculta es la Ministra de Cultura que hacen catalán lo que de siempre ha sido balear?...


Realmente es vergonzosa y lamentable la escasa altura intelectual y profesional de demasiadas personas investidas en responsabilidades de Gobierno. Se cumple lo del chiste gráfico de la prensa: “Hija, no estudies. Hazte del PSOE y serás ministra”... Esta poca categoría cultural es un escándalo, que perjudica seriamente a la juventud. Pero esto es otro tema, que será objeto de un próximo comentario. Hoy debemos centrarnos en la aberración docente, consentida y subvencionada por los políticos, que pregona que el valenciano y el balear son lengua catalana.


Todo es poco para hacer creer a los alumnos y al pueblo sencillo que lo bueno y verdaderamente importante es saber “català”. Lo “penúltimo” en Mallorca se ha dado en los pasado exámenes de junio. Se repartió una hoja de apuntes adicionales en los que se explicaba el “GONELLISMO” en Mallorca y el “BLAVERISMO” en Valencia, con la indicación de que uno de estos temas sería pregunta de examen...


Se trata de un descarado lavado de cerebro a los estudiantes, ya que las explicaciones constituyen una pérfida tergiversación de la verdad honesta de ambos movimientos, completamente correctos histórica y filológicamente. En síntesis, se dice de cada uno de ellos que “son movimientos minoritarios absurdos de gente ignorante que, en contra de toda la ciencia del mundo universitario, se oponen a la unidad del catalán. Se trata de grupúsculo fanáticos e incultos sin ningún soporte universitario. Sus dirigentes son gentes sin prestigio ni credibilidad”...


En manos de estos “maestros curanderos” la juventud actual, principalmente la de mi tierra, llegará a vieja sin haber aprendido demasiada cultura e información para poder recorrer el mundo... Esto sí: ¡”SABRÁN MOLTISSIM DE CATALÀ”!.


JUAN VANRELL NADAL.
Catedrático de Francés
President de s’Acadèmi de sa Llengo Baléà.