OPINIO
 

A mi nieto Pablo

 
 

Juan Vanrell Nadal/ Querido nieto: Acabas de asomarte a la vida. Ya eres un ser visible y tangible. Como número, en el cómputo mundial, eres partícula millonésima. Pero, para tus padres, tu hermano Juan, tus abuelos, tus tíos y tus primos eres un regalo portentoso. Eres el prodigio maravilloso que el poder creador de Dios hace en el hombre y la mujer. ¡Gracias, Dios mío, por la maravilla de la Creación!.

Como abuelo, que camina a la ya cercana otra orilla de la vida, quiero escribirte unas palabras, basadas en la experiencia y el amor. Tú inicias la andadura. Mereces una travesía feliz y fecunda. Sin sobresaltos.

La vida, Pablo, es maravillosa. Sin embargo es una carrera de obstáculos. A veces es un “camino de rosas” y otras, un “valle de lágrimas”. En la aceptación decidida de esta insoslayable dualidad radica su plenitud. Oirás en la vida muchos “cantos de sirena”: Unos te invitarán a la vida fácil y comodona. Otros, al sacrificio y a la superación, “cultura del esfuerzo” lo llaman ahora. Tú deberás elegir. De esta elección, dependerá que encuentres más rosas que espinas. Cuando me jubilaron de la docencia, me despedí de mis alumnos con una carta. Les animaba a triunfar en la vida y a ser felices. En un párrafo les preguntaba retóricamente quiénes de verdad querían a los jóvenes: ¿Los que les dicen disfruta, pásalo bien, no te prives de nada, sé rebelde porque el mundo te hizo así, o los que les animan a luchar, a esforzarse, a levantarse si caen, a mirar siempre adelante sin ceder jamás al desaliento, siempre tras el ejemplo de los mejores?...

Te puedo asegurar, querido nieto, que son los segundos. En mi larga vida docente tengo muchos casos alentadores de alumnos desanimados que conseguí que no se desalentaran y siguieran esforzándose. Uno de ellos, años más tarde, me abrazó en plena calle todo satisfecho. “D. Juan, ayer recogí mi última papeleta. He terminado la carrera de médico con cuatro matrículas, se lo debo a Vd.”. Pero para esto, Pablito, hay que saber luchar y sacrificarse. La grandeza de la vida está precisamente en el esfuerzo, la superación y la generosidad. Por esto te digo: ¡Sé valiente! ¡No te desanimes nunca!

Tienes la inmensa suerte de que en este cometido no estarás solo. En el día a día tendrás a tu hermano Juan. ¡Qué hermano tan excepcional tienes!. Ya antes de nacer te quería con locura y de cuando en cuando daba besitos al vientre d Ana, tu madre. En bondad, sensatez y aceptación te ha puesto el listón muy alto. Seguro que, juntos, aún lo superaréis. En los estudios tendrás también el ejemplo esforzado de tu hermano Juan y el de tu prima Beatriz, admirable por su responsabilidad . Con estos modelos, tendrás que “ponerte las pilas” para no quedarte a la zaga. Además, en el cielo, tienes un ángel protector muy especial, tu tía Beatriz. Cuéntale todas tus penas y alegrías, como hago yo. Seguro que notarás su fuerza positiva. En casa no tendrás que preguntar quién es ella en las fotos. La chica encantadora que sonríe siempre. ¡La dulce sonrisa de Beatriz! En tus momentos de tinieblas, ella será tu luz. Hemos tenido vicisitudes y problemas. Tu tía del cielo nos ha apoyado siempre y gracias a su custodia seguimos siendo una familia que va adelante.

Y si todo lo anterior fuera poco, tendrás siempre el amparo de todos y cada uno de los miembros de las familias Vanrell y Ribé. De una manera muy especial tendrás el mío, tu otro abuelo Juan. Tengo guardados en carpetas mis numerosos escritos sobre educación y sobre LA VERDAD de la lengua valenciana y de la lengua balear. En ellos encontrarás lo mucho que quiero decirte. ¡Ojalá algún día tú y tu hermano Juan podáis recopilarlos y hacer un libro! Su título no podría ser más sencillo: “ASÍ MI ABUELO JUAN AMÓ A VALENCIA, A MALLORCA Y A LOS ALUMNOS”. Es que tu abuelo además del amor encendido a la familia, con una mujer única y excepcional, tu abuela Marisol, y unos hijos excelentes, ha tenido dos grandes pasiones: Educar a la juventud en la cultura del esfuerzo, como profesor, y defender LA VERDAD LINGÚÍSTICA de Valencia y de Baleares, como filólogo. Encontrarás reflejada esta doble pasión en todos mis escritos. Precisamente hoy, 16 de mayo, día de tu nacimiento, estoy escribiendo también un artículo en mallorquín para “EL GUARDA”, de Albalat dels Sorells. Entre muchas otras cosas digo: “Escribo este artículo en mi milenaria lengua mallorquina. De esta manera se podrá comprobar visualmente que “català”, “valencià” y “baléà” son lenguas muy parecidas por tener las mismas raíces latinas, pero que luego cada Pueblo con el tiempo ha creado su propia habla…<Ni es valencians, ni es mallorquins hem de renuncià may, may, may al tresò de sa nostra pròpi llengo>”. Como ves, sigo defendiendo LA VERDAD de lo nuestro sin desmayo. Estoy seguro de que tú y tu hermano Juan, cuando seáis mayores, enarbolaréis mi bandera. No estaréis solos. Tanto en Valencia como en Mallorca tendréis a un grupo importante de hombres y mujeres admirables que defienden ardientemente LA VERDAD de la lengua y no se venden nunca al oro embaucador del pancatalanismo…

Querido Pablo, te diría muchísimas cosas más. Prefiero que las vayas descubriendo por ti mismo. Hoy sólo pretendo dejar por escrito la alegría por tu nacimiento y lo mucho que te quiero. Deseo que tengas una larga vida, plena y feliz, y que al fin de la misma, como espero para mí, al cerrar tus ojos al “dulce reino de la tierra”, como dice Bernanos, te encuentres con los ojos bondadosos de Jesús, premiándote porque hiciste de tu vida un acto de servicio a Dios, sirviendo a los demás...

¡¡¡Que Dios te bendiga!!! ¡¡¡Que Dios bendiga a tus padres y a tu hermano Juan!!!
Tu abuelo.


 
Juan Vanrell Nadal
Catedrático de Francés
Pte. de la Acadèmi de sa Llengo Baléà