Juan
Vanrell Nadal/
Como siempre, paso el verano en mi tierra mallorquina. Pero
no olvido a mis buenos amigos valencianos. Al menos vuestra
in quebrantable valencianía reconforta mi espíritu.
Porque la dejación de la lengua autóctona de Baleares
es, alucinante y desoladora. Cada año me siento más
triste y desilusionada en la Mallorca de mis desencantos.
No
me duele lógicamente sino todo lo contrario, que Mallorca
haya progresado fabulosamente. En 50 años se ha transformado
más que en todos sus milenios de existencia. Sería
utópico -y necio de manicomio- pretender volver a la
Mallorca idílica de mi infancia, aunque haya algún
que otro “verde” que así lo quisiera. Entonces
se nacía y se vivía feliz dentro de una economía
de autosuficiencia agrícola familiar, y se moría
en paz. “L’amo de ca’n trintxêt ha estad
tocad y ês mort”. Y el pueblo en masa muchachos
incluidos acudía al entierro…
El
turismo ha hecho de mi tierra un lugar privilegiado y famoso.
El turismo ha enriquecido a mis paisanos payeses hasta cotas
jamás soñadas. Lógicamente, Mallorca ya
no es “la isla de la calma”, sino de la prisa y,
a veces, la isla de la desmesura.
Este
cambio la ha trastocado. La vorágine de los tiempos modernos
ha creado otra Mallorca. Este progreso, que en teoría
tendría que se y es algo maravilloso, ha propiciado a
su vez un comportamiento moral impúdico, básicamente
en políticos y en personas constituidas en poder. La
avidez de dinero rápido y fácil ha ofuscado a
demasiada gente, hasta la corrupción más desvergonzada.
No
voy a comentaros los ya conocidos escándalos del llamativo
enriquecimiento de algunos de sus dirigentes políticos.
Pero esto, con ser un grave mal que afecta a todos los políticos,
si bien con diferente vara de medir judicial y mediática,
es mucho menor que el mal hecho a la propia lengua autóctona.
“El alma de un pueblo, en expresión descartesiana,
es su lengua.”
Los dirigentes de mi tierra, unos por ignorancia, otros por
corrupción y las demás por pasotismo cobarde,
TODOS han hecho oficialmente “català” lo
que siempre había sido “mallorquí, menorquí,
ibissenc”. ¡HAN EXTERMINADO LA LENGUA BALEAR!. Este
exterminio es el “GRAN ROBO CULTURAL DEL SIGLO XX”,
hecho por los propios políticos isleños. Des este
vil expolio, peor que muchas otras corrupciones monetarias tan
aireadas, la prensa no dice nada. Nadie protesta…
Sí,
el “BALEARICUM ELOQUIUM” de los romanos ha desaparecido.
Los políticos, por unanimidad y sin consultar para nada
al pueblo, determinan en el Estatuto de Autonomía que
“la lengua oficial de la Baleares es el catalán…”,
y se dedican a ello con tal furor que crean el Departamento
de Política Lingüística al que dedican cada
año millones y millones de euros para ¡”NORMALIZAR”!
a los ciudadanos en lengua catalana. Ignoraba que mis padres,
yo, y los millones de mallorquines ya fallecidos, todos sin
saber catalán, éramos anormales…
La
veneración pancatalanista en Baleares, muy bien subvencionada,
ha avanzado de tal manera que sólo un “GRAN MILAGRO”
puede salvar la lengua balear de su exterminio. Podría
contaros muchos casos que lo confirman. Me ceñiré
al más reciente: El informe del Departamento de Estado
de U.S.A. que denuncia la violación de los derechos humanos
de los españoles en Cataluña y Baleares, por razones
lingüísticas, al no poder escolarizar nadie a sus
hijos en lengua española. Esto ha indignado a la corte
política en su totalidad. Obviaré la del iluminado
y desnortado ZP en perpetua adoración pancatalanista.
En Baleares el “Pacte” lo tilda de “sesgado
y parcial”. Los socialistas afirman que se fundamenta
en fuentes de la oposición (que resulta estar en su misma
línea pancatalanista) y que ellos “no vulneran
derechos lingüísticos”. Los nacional-separatistas
lo consideran “ignorante y poco fundamentado”. Hasta
el secretario general del PP balear, Miguel Ramis, protestaba
bravucón: “Nadie debe venir aquí a darnos
lecciones”. ¡Ojalá Cañellas, Matas
y Estarás hubieran defendido la lengua autóctona
con igual celo!... ¿Creen que con esa “tropa”
puede Mallorca recobrar su lengua multisecular?. Hay otro detalle
muy significativo que evidencia el exterminio real del mallorquín,
menorquín e ibicenco, es decir del balear: Todos los
periódicos y todas las agrupaciones que han apoyado públicamente
este informe americano, aceptan complacidas el catalán,
como sustituto del balear. Todas las adhesiones al citado informe
agradecen la defensa del español, pero consideran normal
que el catalán sea la otra lengua isleña.
Descontando
a “s’Acadèmi de sa Llengo Baléà”,
que ha remitido a dicho departamento de Estado, oficina de Derechos
Humanos, un dosier recopilando los agravios al español
y a nuestra lengua materna, titulado: NEODICTADURA EN BALEARES.
Absolutamente nadie más ha hecho constar que en Baleares
además del español está marginada totalmente
la lengua autóctona de las islas. Nadie, absolutamente
nadie más denuncia que la marginación de la lengua
balear es un inculto atentado de una JOYA VALIOSA DE LA FILOLOGÍA,
por ser el Balear la única lengua románica con
dos demostrativos latinos diferentes para su articulación.
Este atropello es también una infame conculcación
de los derechos humanos de los baleáricos: ¡La
lengua es el alma del pueblo!.
Esta
alma, queridos amigos, nos la han matado los políticos,
única y exclusivamente por razones políticas.
Pero, ante esta grave corrupción cultural no pasa nada.
Absolutamente nada…
¿Comprendéis
mi amargura y mi decepción?. Recordad: Si las barbas
de tu vecino ves afeitar, pon las tuyas a remojar.
Os
recuerdo con afecto y nostalgia.
Juan
Vanrell Nadal (verano de 2010)