OPINIO
 

¿Hasta cuándo, Cataluña?

 
 

Juan Vanrell Nadal/ “Usque tandem, Catilina, abutere patientiam nostram?” (¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?).  Así, airado y tronante, clamaba en el Senado Romano el noble patricio Marco Tulio Cicerón.  Denunciaba indignado la conspiración subversiva de Catilina que, ebrio de ambición y poder, atentaba contra Roma.

Esta conspiración acontecía bastantes años antes de Cristo.  Hoy, entrado el s. XXI, España   sufre parecidas perfidias.  Cataluña, con la invocación sagrada de la palabra “DEMOCRACIA”, totalmente subvertida, conspira cínicamente contra España…  Con los reinos de “Las Mallorcas”, Valencia y parte de Aragón pretende edificar su “CATALUNYA LA GRAN”, imperio ya soñado por Prat de la Riba en el s. XIX…  Su argumento indiscutible era que los catalanes    fueron los conquistadores y repobladores de estas tierras en el s. XIII…  Su estrategia actual, con nota de sobresaliente, es SU VICTIMISMO magistral, basado en la tergiversación descarada de la Historia y de los hechos.

Proclaman día y noche por doquier que España les roba, les margina y no valora su impecable comportamiento democrático. Ellos, y sólo ellos, son la Verdad inmarcesible, la Historia indiscutible, la Democracia absoluta, la Ideología perfecta. ¡Ellos son la Ley!...  Los que no pensamos, hablamos y sentimos como ellos somos unos pobres ignorantes, merecedores del  Averno… Ante tamaña aberración mental, alucinante, los españoles sensatos, especialmente los valencianos y mallorquines, hemos de clamar airados como Cicerón ¿HASTA CUÁNDO, CATALUÑA, ABUSARÁS DE NUESTRA PACIENCIA?

Señores pancatalanistas, seamos serios.  Un simple análisis de vuestra “biblia dogmática”, “CATALUNYA  TE  MIL  ANYS”,  evidencia las prodigiosas dotes de fabulación y de tergiversación  interesada que os caracteriza… Vayamos a los archivos históricos que se guardan en París, el Vaticano, la Corona de Aragón y la propia Ciudad Condal.  En ellos no aparece  el nombre de Cataluña.  ¡Para nada!. Veamos en sus documentos incuestionables cómo eran la inexistente Cataluña, España y Francia en el Año Mil.

Comencemos por Francia.  En el Año Mil ocupaba gran parte de Europa. Por el Sur su territorio llegaba hasta nuestro río Ebro. Reinaba entonces la “Dinastía Capeta”. Su Rey era Roberto, “El Piadoso”, que reinó de 996 a 1031…  Debemos recordar aquí que la gran expansión de Francia hacia España se había iniciado con Carlos Martel, que en el año 732 derrotó en Poitiers a las aparentemente invencibles huestes musulmanas.  Sus descendientes, principalmente Carlomagno (771- 814), hicieron grande a esta dinastía, la “Carolingia”. Reconquistó Barcelona (802) y expulsó a los árabes hasta el Ebro. Creó una frontera protectora, la llamada “Marca Hispánica”, a base de condados muy fortificados, independientes entre sí. Los más nombrados son los de Barcelona, Urgell, Rossellón,  Ausona, Girona y Pallars. Todos de total dominio y soberanía francesa. En ningún documento encontramos la existencia del Condado de Cataluña…

Sigamos con España.  Estaba entonces en plena convulsión guerrera. Destacaban tres fuerzas dominadoras. La musulmana, la cristiana y la francesa. La parte islámica estaba constituida por los “taifas” del Califato de Córdoba. Abarcaba el  Sur peninsular, la zona mediterránea hasta el Ebro y las islas Baleares…   La parte cristiana ya había reconquistado media España, integrada por los Reinos de Castilla, Navarra y Aragón…   La parte francesa dominaba el nordeste español, la ya citada Marca Hispánica.   Su dominio duró hasta el año 1258,  año en que Jaime I y Luis IX firmaron el Tratado de Corbeil.

Para terminar el tema del Año Mil, hablemos de esta Marca Hispánica. Su historia es la que pone en evidencia total LA GRAN MENTIRA CATALANA…  Es sólo a partir del s. XIV que el territorio de dicha “Marca “ se irá transformando en la actual Cataluña.  En el Año Mil Cataluña no existía ni política ni jurisdiccionalmente. Su auténtica composición era una suma de Condados, totalmente autónomos, que juraban fidelidad, vasallaje y tributo a su Señor, el Rey de Francia… Todo está perfectamente documentado. Un solo ejemplo: El Condado de Barcelona, en el Año Mil, tenía por Conde a Ramón Borrell I, casado con Hermesenda de Carcasona, ambos de lengua latina y lemosina. Gobernó de 992 a 1018. Le sucedió Berenguer Ramón I (1018 – 1035), casado con Sancha de Gascuña. Y así sucesivamente…

Sí, en los archivos y mapas europeos de la época está especificado el nombre, ubicación y señor feudal de cada Condado, con antecesores y sucesores…  Lo que no aparece para nada, ¡para nada!, es el “reino” o condado de Cataluña. Totalmente lógico: ¡CATALUÑA EN EL AÑO MIL NO EXISTÍA INSTITUCIONALMENTE!.  El visionario Mas y sus delirantes seguidores, desconocedores interesados de estos datos irrefutables, colman nuestra paciencia con las  proezas fantásticas que inventan. ¿¡Hasta cuándo, Cataluña, abusarás de nuestra paciencia!?

El mal de este irredento supra-nacionalismo radica en su total e interesada ignorancia histórica. Prefieren su fabulación. Sí, han inventado su prodigiosa historia. No la que realmente fue, sino la que quieren que hubiera sido. Esta historia fabulada es la que se enseña letalmente en las escuelas - ¡Preocupante de verdad!-.  Con la impúdica tergiversación histórica van logrando que su juventud crea y “adore” fanáticamente el dogma pancatalanista… ¿¡Hasta cuándo, Cataluña, abusarás de nuestra paciencia!?

El descaro de LA MENTIRA catalana domina también el terreno lingüístico.  Han hecho “català” lo que siempre, siempre, siempre ha sido y es “valentina lingua”, en Valencia, y “balearicum eloquium”, en Baleares. En Mallorca se enseña descaradamente que “Es Mallorquí” no es lengua. Es “el català meravillós” que los payeses incultos que lo recibieron tergiversaron. No me canso de pedir que los políticos y los “sabios” pancatalanistas expliquen con datos fehacientes cómo una Cataluña inexistente como Estado en el s. XIII pudo dar la lengua catalana a Valencia y a Baleares que, históricamente, tienen muchísima más antigüedad. Este prodigio catalán sí que es EL GRAN MILAGRO, mayor que la resurrección de Lázaro… ¿¡¡ Hasta cuándo, Cataluña abusarás de  nuestra paciencia!!?

Ante tanta falacia y tanta desfachatez, a la CATALUÑA DESAFIANTE  --no, obviamente, a la excelente Cataluña española, trabajadora, culta y “de seny  català”, que siempre he admirado--  pregunto una y mil veces ¿¡¡¡HASTA CUÁNDO, CATALUÑA, NOS ENGAÑARÁS Y ABUSARÁS DE NUESTRA PACIENCIA!!!?



Juan Vanrell Nadal
Catedrático de Francés
Pte. de la Acadèmi de sa Llengo Baléà. Premi Llealtat 2009