OPINIO
 

Vent de Garbi

 
La crueldad de Camps
 

Baltasar Bueno / Es sabido, en medios políticos, lo sectario, vengativo, despiadado y cruel que es Camps para con aquellos que no le bailan las “gracias” o no hacen de bufones -como el enano de Rus, o pelotas –como el impresentable de Serafín Castellano- de él.

Camps tiene un carácter inestable, inmaduro y se cree tocado poco menos que por la gracia divina, por eso de que le gusta ir a las procesiones y comulga con ruedas de molino, de la mano de Cotino, cuya familia ha hecho multimillonarios negocios a la salud del Consell y del PP.

La crueldad, y la hipocresía de Camps, se ha puesto muy de manifiesto, porque no se ha opuesto a la entrada en vigor de la Ley socialista del aborto, por la cual, niñas de 16 años podrán abortar hasta que el ser engendrado en su vientre tenga tres meses y medio, es decir, más de un tercio del tiempo que le cuesta salir al exterior y ser un ciudadano más.

Los gobiernos de Navarra y Murcia, el primero pro PP y el segundo PP declarado, se han opuesto a que la ley socialista por la cual se permite asesinar a seres indefensos, a criaturas humanas, a hijos de Dios, entre en vigor en sus territorios.

Son gobiernos humanos y humanizados, cristianos, creyentes practicantes, que consideran a Dios señor de la vida y no de muerte, creador y no destructor de vidas, un Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza, y no para que no lo degüelle cualquier criminal en el vientre de su madre.

El gobierno de Camps, a quien en su propio partido le llaman el “beato”, por lo beato falso, hipócrita y mediocre que es, mala sombra que es, no se ha opuesto al aborto, a esa licencia para matar y asesinar, al más puro estilo de Hitler, a las criaturas en ciernes, en avanzada gestación.

Nada ha hecho Camps para que el aborto no sea una vía de exterminio socialista de la humanidad. Menos ha hecho Cotino, que regodea sus panzas y vergüenzas, sus lucrativos negocios de residencia de ancianos y construcciones públicas, a golpe de pecho y comunión diaria-

¿Cómo se atreven estos sujetos que permiten el asesinato de niños mediante la ley del aborto socialista a ir a misa, a comulgar y a procesiones, a ponerse de rodillas en reclinatorios en primera fila, sin haber antes alzado la voz contra el crimen organizado y sistematizado de niños, sin haber suspendido la aplicación de la ley en el territorio valenciano, como lo han hecho, con valentía y fe, con todas las consecuencias, Navarra y Murcia?

Que se enteren los católicos que votan al PP, que se enteren los curas y monjas que apoyan al PP, los sacristanes que les preparan los reclinatorios en las misas y los cirios en las procesiones. Le importa a Camps un pito las dramáticas consecuencias de la ley del aborto, no se han opuesto decididamente a él, no han tomado medidas contra.

Los que están a favor de la vida, los grupos pro vida, los Obispos y curas que los bendicen, que sepan que no sólo hay que manifestarse ante los socialistas, también ante quienes cobarde y calladamente no hacen nada, no oponen resistencia a esa nueva licencia , ampliada, para matar de los socialistas.

Ojalá que cuando osen acercarse a comulgar, los hipócritas del PP, se les presente en la Sagrada Forma los miles de rostros de bebés que en la Comunidad Valencia que van a caer guillotinados por su complicidad.


 

Por Baltasar Bueno
Periodista