Baltasar
Bueno / La verdad es que he visto políticos
sinvergüenzas, descarados, sin escrúpulos, ladrones,
inmorales y burlones, pero como Costa, ninguno, y eso que si
le hacemos caso no llega a final de mes, a pesar de que le pagamos
hasta su seguro de autónomo y su seguro a todo riesgo
del supercoche que tiene.
Un día me lo ví en un supermercado de la calle
Alboraya, un Consum para ser mas concreto, a última hora
de la tarde, el coche oficial aparcado en la puerta, conductor
y escolta, con un capazo en la mano y haciendo la avioneta por
entre las estanterías, creyéndose, quién
sabe, “eso por un día”. Un excelente caso
de psicólogo.
Va de sobrado por la vida, exhibiéndose, diciendo tonterías
y creyéndose la muerte. Habla como los fundamentalistas,
dogmáticamente, y no para de soltar chorradas, metiendo
la pata una y otra vez, de manera que yo creo que sonroja hasta
los sufridos que le conducen y escoltan y los palmeros y palmeras
que en el PP comen gracias a los lametones que pegan.
Se cuenta en el PP que fue Rus quien patentó la famosa
frase de que “Costa, siempre que habla, el PP pierde 1.000
votos”. Conociendo a Rus, es muy probable que lo predique
así de su secretario general.
Pueden además comprobarlo en las estadísticas
de Canal 9, siempre que el chiquito éste hace declaraciones,
Canal 9 pierde la poca audiencia que tiene. Un trauma para el
canal autonómico, que con tanto incienso al PP y a Camps
y a Costa y al impresentable de Rambla, que parece desespera
por ser el sucesor de Camps, no levanta cabeza, por mucho que
intente plagiar a TV3/24, el formato 9/24.
Lo bueno de Costa es que con tanta chorrada mete la pata una
detrás de otra en todos los charcos y ahora nos enteramos,
por su boquita de piñón que tiene, que bueno,
cuando a él le regalaron los trajes no tenía cargo
político ni público alguno.
Vamos a leerlo bien. Quiere decir que sí ha habido regalos,
dádivas, trajes y lo que no sabemos aún, pues
en Madrid los de la cuadrilla Gurtel regalaban hasta maletines
llenos y coches de superlujo.
Luego Costa, que hasta ahora ha dicho que todo era falso, un
montaje de la policía y del Fiscal Anticorrupción
y del Juez Garzón, y demás hijuelas, resulta que
reconoce que sí ha habido trajes.
Y encima se ha quedado más ancho que Pancho y ha salido
a la calle riéndose de todos, burlándose de todo
y de todos y como Campos, que está muy tranquilo. Claro,
si el Juez los ha dejado en la calle sin ninguna medida cautelar,
pues ¿cómo iban a estar?, pues tranquilísimos.
Elemental, querido Watson.
Y ojo al canto a lo que diga Camps en sede judicial, iluminado
y místico como él solo.