Baltasar
Bueno / Lo que hizo ayer el PP fue otra indecorosa,
inmoral y hasta delictiva utilización de la Real Senyera,
como hace siempre, al llevarla en mano agitándola los
que patéticamente vitoreaban a Camps camino del patíbulo
de la Justicia.
Quisieron hacer ver a los que aún andan despistados en
este asunto que se trataba de condenar a Valencia, a los valencianos,
simbolizados en nuestra entrañable Senyera.
De esta manera han identificado Real Senyera con los caraduras
imputados en el caso Gürtel, que se están colocando
de lo fino en política, gracias, entre otras cosas, a
la indebida utilización de la Senyera en las campañas
electorales.
Son así estos sujetos del PP, especialmente la manada
de peperos que ayer no cogieron su bandera, la de la gaviota,
para alentar al acojonado Camps, ni se llevaron detrás
la sintonía del partido, para no identificar el choriceo
con el PP, pues ya se sabe lo que dijo otro caradura, González
Pons, que “cuatro chorizos no son el PP”.
Lo grave es que la Real Senyera, símbolo institucional
de la Patria Valenciana, fue ayer bandera de gentes de dudosa
catadura moral, que han derrochado televisiones TDT y organizaciones
de macrofiestas y mítines populares en beneficio y a
favor de una banda cuyo jefe supremo está hoy en la cárcel.
Y el resto ya veremos cómo acaban. De momento hay ya
8 milloncejos de euros en danza, a bigotazo limpio.
Les decía el otro día que lo del PP es comprar,
alquilar o anestesiar la valencianía, pero a esas actividades
cabe unir, se me olvidó y disculpen por el yerro, cómo
manipulan descaradamente al personal identificándose
ellos mismos con la valencianía, con lo valenciano, con
nuestra Real Senyera, la Senyera de todos los valencianos, que
estos elementos sacan en provecho propio cuando les interesa
y conviene, haciendo después activísima profesión
de fe catalanista.
La Real Senyera fue ayer profanada al exhibirla unos individuos
a sueldo político del PP en un acto patético,
un acto judicial en el que compareció el presidente de
la Generalidad Valenciana imputado en un asunto de dádivas
y regalos personales y familiares.
Hay que exigir la dimisión de Camps por muchísimos
motivos, pero especialmente por haber ensuciado gentuza de su
partido nuestra Real Senyera llevándola y ondeándola
sin ningún escrúpulo, ni causa legal y decente
que lo justificara, a un acto en que se pretendía saber
si estamos o no ante unos presuntos delincuentes.
A los del PP hay que decirles bien claro que dejen de engañar
y manipular a los valencianos y dejen, sobre todo, de dárselas
de valencianistas y de ondear la Senyera en beneficio de sus
negocios y bolsillos.