OPINIO
 

Vent de Garbi

 
Crueles Inquisidores sin corazón
 

Baltasar Bueno / Camps sigue teniendo la cara de vinagre de siempre y el espíritu de Iluminado del XVIII, de ahí que se sucedan los actos de homenaje, desagravio y de adhesión inquebrantable por parte de cuatro de su partido.


Camps y otros de su entorno están siendo investigados a triple banda por la Audiencia Nacional, el TSJ de Madrid y el TSJ de Valencia, no porque los fiscales y jueces de dichos organismos le tengan manía, sino porque hay indicios racionales de que ha pasado algo raro, pues la maquinaria judicial no se mueve así porque sí.


Si tantos homenajes y baños de multitudes se empeñan en darle a Camps, uno ingenuamente piensa que se debe a que está tocado, bien tocado. Saben que Camps, por mucho que aparente sonreír y disimular estar bien, se viene abajo a la más mínima, al soplo de aire más tonto que se le venga en dirección contraria. Sino que se lo digan a Rita que está siempre detrás levantándole la moral.


El señor no soporta que le lleven la contraria, que nadie le pinte en la pizarra lo que le gusta. Y sabe como nadie ser cruel políticamente, sino pregunten a los zaplanistas que no traicionaron a su jefe y no se pasaron al campsismo como vergonzosamente hicieron, entre otros, Serafín Castellano.


Rajoy ayer ejerció de preste oficiante de un homenaje a Camps en Alicante, en un mitin torraera celebrado en el puerto de Alicante, donde espaciaron las sillas una de otra casi un metro de distancia para dar sensación de lleno, de mitin a tope. Y la solana que caía le debió sentar mal a Rajoy, cada día está más decrépito y cadavérico, pues hizo toda una laudatio con tintes necrológicos del supradicho.


En ese afán de subir a los altares a quien está imputador en la trama Gürtel, Rajoy llegó a insultar a quienes le investigan – policías, fiscales y jueces- calificándolos de “crueles Inquisidores del Siglo XXI, sin corazón”. Y muy seguro de sí, como si ya le hubieran comunicado alguien de aquí lo que se iba a resolver al final, Rajoy le dijo a Camps que la historia iba a terminar con final feliz. Antiguamente, la censura franquista no permitía que ninguna película concluyera sin que la poli trincara y enchiquerara a los malo.


Rajoy no debe saber lo mucho que le queda al TSJ de Valencia, y al de Madrid, y a la Audiencia Nacional por investigar. La policía lleva un año grabando telefonitos pinchados y sólo está saliendo aquello para lo que fue autorizado judicialmente el pinchazo. De lo que se habrán enterado de otros asuntos, señores, y lo tendrán todo guardadito en un cajón. Tampoco debe saber Rajoy que los Inspectores de Hacienda tienen que hacer aún una ímproba labor de cotejar contabilidades, apuntes, cajas a y cajas b de la trama. Por citar unos pocos ejemplos de la investigación.


Para Rajoy, los que tienen que velar por la ley, guardar y hacerla guardar, policías, fiscales y jueces son Inquisidores de nuevo cuño, crueles y torturadores Torquemadas que no dejan vivir ni dormir tranquilos a los de la trama Gürtel, pobrecitas víctimas de esta nueva forma de terrorismo contra el PP..


A este paso, Rajoy, siguiendo la propuesta de Rus, canonizará a todos los Gürtel en la plaza de san Pedro, los elevará a los altares, y, en consecuencia, habrá que meter en la cárcel a policías, jueces y fiscales, por Inquisidores, por intentar averiguar qué han hecho cuatro chorizos, que en palabras de González Pons no son el PP, con el dinero público de valencianos y los españoles.


 

Por Baltasar Bueno
Periodista