Baltasar
Bueno / Saben que la máxima de los políticos
es: La vergonya no servix per a res. Suelen ser vagos, ineptos,
incapaces, descarados y mentirosos, pero, además, lo
peor es que se burlan de la gente, sobre todo de los más
desgraciados.
Andan jugando estos días, unos y otros, a hacer públicas
sus declaraciones de supuesto patrimonio, para ver quién
se ha hecho rico o no con la política. Han metido mano
en el cajón tanto los del PSOE como los del PP. Pero
el que lo hace no es por cuenta bancaria, sino con maletines
opacos y poniendo propiedades a nombres de ascendientes, descendientes
y testaferros, por lo que es vano declarar públicamente
los patrimonios.
Ha habido investigaciones, procesos, sentencias y hasta cárceles
para destacados dirigentes y cargos públicos de ambos
partidos, sin tener que revisar los expedientes de los partiditos,
que también han tenido lo suyo.
Con el PSOE en el poder, robó hasta el director general
de la Guardia Civil, quien acabó en la trena, aunque
ahora ya anda suelto y supermillonario, pues no ha vuelto la
pasta que se encalomó, además de que le pagamos
el paro tras el presidio.
Estos días, el secretario general del PP valenciano,
Ricardo Zupercozta, ha vuelto a hacer otro alarde de caraduría.
Ha hecho públicos sus bienes y nos ha dicho que tienen
cinco cuentas corrientes, y en número de rojos. No tiene
un duro en positivo.
El elemento éste aparte de mentir, se ha querido burlar
de la gente, soltando tamaña y burda bola, pero la gente,
sobre todo la que está parada, no se la ha tragado, ni
se tragará nunca más lo que en el futuro diga.
En el seno del PP se dice que Zupercozta cada vez que habla
hacer perder al partido 1.000 votos del tono y pedantería
con que se expresa y de lo pijo que es ante los micros y las
cámaras.
Más, en esta ocasión, se ha pasado de castaño
oscuro diciéndonos, pobrecito, que no tiene dinero en
las cuentas, que tiene números rojos. Que eso lo diga
un parado, un jubilado, un pensionista, un marginado, un inmigrante
sin papeles, uno que ha agotado el paro, un gran dependiente,
un desesperado de la vida,… es creíble.
Pero que lo diga Zupecozta con sus modelitos sin arrugas, con
sus finas y bordadísimas camisas, con sus corbatas última
moda, con sus manicuras, pedicuras, maquilladuras y perfumaduras,
sus supercoches,… además de no ser creíble
es una burla para la ciudadanía en general y para los
que lo están pasando mal en especial.
De esta calaña son algunos de los sujetos que mandan
en el PP, impresentables como ellos solos, no tienen pudor,
ni vergüenza, ni miramiento, ni siquiera caridad. Persisten
en ejercer sin ninguna vergüenza, sin ningún miramiento,
sin escrúpulo. Y sus palmeros hasta les autocanonizan
y organizan actos de desagravios mutuos, varios y recíprocos.