Vicente
Torres Molero/
Lo del PP valenciano roza el esperpento. Tras cuestionar y infravalorar
el plan E del gobierno de la nación. No ha tenido mejor
ocurrencia que hacer un plan similar. El llamado plan confianza
o plan Camps. Este plan contempla una asignación de 1.020
millones de euros en dos años (2009-2011).
A fecha de hoy se han realizado muy pocas obras en comparación
con el plan del gobierno de la nación, el plan E. Otra
diferencia es que el plan E una vez tenido en cuenta el proyecto
se ingresa el dinero en la cuenta de la empresa y a funcionar.
En el plan Camps, la Generalitat te dice que adelantes tú
el dinero y ya se te reintegrara, algo imposible o de alto riesgo
que frena a la mayoría de empresas. Queda poco más
de un año para que este venza y dudo mucho que a este
paso se cumpla en su totalidad. Mas que nada porque es vox populi
que no hay dinero, al menos eso le están diciendo a las
empresas que presentan proyectos para acogerse al plan Camps,
a los abogados del turno de oficio, a los dependientes, etc…
Esto esta ocasionando pérdidas a las empresas que fruto
de su buena fe y situación desesperada, destinan numerosos
recursos humanos y materiales a la preparación y presentación
de proyectos, en la mayoría de los casos para nada. Porque
al final la respuesta siempre es la misma, no hay dinero. Pero
pese a todo el PP sigue obsesionado con vendernos la moto a
los sufridos ciudadanos con planes, eventos y proyectos, muchos
inviables.
Hípica, tenis, automovilismo y vela. Deportes muy caros
y a los que únicamente tienen acceso cuatro privilegiados
le bastan al PP para seguir ganando elecciones. Mientras la
Generalitat Valenciana sigue incrementando su deuda, la más
alta de España. Es esto lo que quieren los valencianos,
hasta el momento parece que si. Ni los escándalos de
presunta corrupción, ni la pompa despilfarradora, ni
el falso valencianismo parecen hacerle mella. Estaremos ante
la ley del efecto contrario.