Nada más comenzar su intervención,
Francisco Javier Tomás quiso denunciar la “instrumentalización
que las instituciones valencianas están sufriendo
por el juego político de los dos partidos mayoritarios,
PP-PSOE, con el comodín inerme de Izquierda
Unida”, lo que en palabras del portavoz del
Grupo Mixto, “nos ha llevado a que se paralizase
el funcionamiento de la Cámara valenciana con
el único objetivo de conseguir un supuesto
rédito político y unos titulares de
prensa a través de la presente moción
de censura, tanto unos como otros”.
Tomás indicó que “los ciudadanos
de la Comunidad Valenciana vivimos una democracia
secuestrada por los grandes partidos” ya que
según manifestó en su intervención
“el gobierno de Francisco Camps ha conseguido
implementar en la sociedad valenciana la conciencia
de una democracia de baja intensidad, donde el Estado
en mayúsculas es incapaz de orquestar los resortes
legales e institucionales necesarios para acabar con
los vicios del gobierno”.
El Grupo Mixto quiso reflexionar en sus primeras líneas
sobre la idoneidad de la iniciativa parlamentaria
presentada por Joan Ignasi Pla, asegurando que a medio
año de las elecciones no era el momento de
mociones de censura, y mucho menos para que éstas
se utilicen como fórmula atrofiada de desgaste
al gobierno valenciano, recordando que ese momento
lo debía haber sido mucho antes “quizás
cuando algunos dimos un paso decisivo para denunciar
esta situación”, en clara referencia
al momento en que abandonó el PP el pasado
año 2005.
Así las cosas, el Grupo Mixto y siendo las
instrucciones marcadas desde Coalicio Valenciana,
quiso recordar que “resulta un hecho incontrovertible
la situación de gravísimo endeudamiento
que vive la Generalitat Valenciana, la generalización
de la corrupción en el Partido Popular valenciano,
el despilfarro de las instituciones valencianas, la
creación de la catalanista Academia Valenciana
de la Lengua y la falta de liderazgo en una gobierno
autonómico que vive del lamento contra el gobierno
central y a merced de las consignas que recibe desde
la sede central de su partido en Madrid”.
Momento en el cual, Tomás reprochó
a sus excompañeros de partido de estar deslegitimando
el mandato electoral de los valencianos, habiendo
adoptado un adoctrinamiento intelectual y espíritu
aburguesado donde siguiendo la consigna de “quien
se mueve no sale en la foto”, ellos han decidido
dar la espalda a los casos de corrupción, a
la catalanización del gobierno valenciano o
al endeudamiento de la Comunidad Valenciana, con tal
de seguir mantenido sus prebendas.
Pero a pesar de esta situación el diputado
autonómico de Coalicio Valenciana afirmó
que desde la responsabilidad que le corresponde nunca
podría participar de una moción de censura
que conduciría a esta sociedad a un desgobierno
entre PSPV e IU, que a su entender y al de muchos
valencianos, resultaría más perjudicial
para todos los ciudadanos.
En ese momento, Javier Tomás acusó desde
el estrado al partido socialista de Zapatero de haber
demostrado que los intereses culturales, económicas
y sociales de los valencianos no les interesan, paralizando
la llegada del AVE, acabando con el trasvase de agua
para nuestro campo, torpedeando la Copa América,
discriminando en materia de inversiones e infraestructuras
a los valencianos y dando alas al catalanismo de ERC
y CiU.
Para finalizar su intervención Tomás
llamó a la movilización de lo que definió
como “contrapoder del Estado”, donde según
el diputado “la sociedad civil, los miles de
valencianos y valencianas que no compartimos los excesos
del poder, conformamos el elemento esencial donde
surgen y se desarrollan los verdaderos problemas de
un país, a los que debería hacer frente
esta Cámara y que ni el continuismo del gobierno
de Francisco Camps ni las propuestas irreales y catalanistas
del proyecto encabezado por Joan Ignasi Pla dan solución”.