09 de mayo de 2006
 

Sentandreu exige la dimisión del Presidente de las Cortes y considera una desfachatez la realización de una cafetería privada para los diputados

Desde Coalicio Valenciana se ha señalado que la política de la opulencia y el gasto descontrolado de Presidencia de las Cortes debe ser atajado definitivamente por el gobierno valenciano y el grupo popular, cesando inmediatamente a Julio de España, ante la pésima imagen que traslada a todos los ciudadanos del parlamento valenciano.

Para la formación valencianista resulta inconcebible que se vayan a malgastar más de 1,6 millones de euros en la realización de una cafetería privada y exclusivamente para los diputados, con un presupuesto superior a la inversión del Consell en la construcción de centros para tercera edad o lo que se destina para centros de discapacitados por la Consellería de Bienestar Social.

Sentandreu afirmó que alguien desde el gobierno valenciano debería de recordarle a Julio de España la situación de gravísimo endeudamiento que padece la Comunidad Valenciana, habiéndonos situado en la región con más deuda de toda España, y estas políticas del despilfarro sólo contribuyen a acrecentar el distanciamiento que existe entre la clase política valenciana y la ciudadanía.

Para el Presidente de Coalicio Valenciana la realización de esta cafetería privada no es ninguna exigencia, mucho menos con ese elevadísimo coste económico, y señaló que la política debe empezar a medir y valorar las decisiones que adopta de cara a la gran mayoría de los valencianos, que todos los meses consiguen llegar a final de menos, no con pocas dificultades.

El líder valencianista exigió una revisión y minoración de los presupuestos generales de la Generalitat Valenciana destinados a las Cortes Valencianas, ya que con las últimas actuaciones del Presidente Julio de España se ha demostrado que existe una discordancia entre el gasto efectivo necesario y el presupuesto destinado, y por lo tanto, el dinero que sobra para regalar televisiones de plasma o realizar reformas faraónicas de 1,6 millones de euros, debería destinarse a otras prioridades del Consell que actualmente están desatendidas.