17 de noviembre de 2006
 

Sentandreu advierte de que se avecinan momentos difíciles para los valencianos, tras la entrada en el gobierno de un nuevo tripartito catalán y las cesión de Zapatero

Coalicio Valenciana califica de indignante la concesión de una ayuda de un millón de euros al entramado asociativo catalanista de Eliseu Climent, todo ello realizado por el gobierno socialista de Zapatero para la promoción de acciones a favor del catalán y de la creación de los países catalanes en la Comunidad Valenciana.

Sentandreu señala que existe un evidente peligro contra las señas de identidad de los valencianos tras la reedición de un nuevo tripartito catalán, al frente del cual se ha puesto en las máximas responsabilidades en materia cultural y de agresión a los intereses valencianos a Carod-Rovira y ERC.

Para la formación valencianista las continuas cesiones y guiños del gobierno de Zapatero al pancatalanismo son consecuencia de una Comunidad Valenciana debilitada y enfrascada en una grave crisis institucional y económica que impide plantar cara a este tipo de políticas, y que sólo se refugia en las ruedas de prensa y el lamento.

El presidente de Coalicio Valenciana anticipó que desde su partido, y una vez que se conviertan en la llave del gobierno del Ayuntamiento de Valencia tras las elecciones de mayo de 2007, se procederá a expropiar el edificio el Siglo Valenciano a la entidad catalanista dirigida por ACPV.

En este sentido, el líder valencianista confirmó que Rita Barberá al conceder la licencia para la creación de un macro-centro de promoción de los países catalanes en el centro de la ciudad de Valencia ha dado alas a las demandas de Eliseu Climent y de ACPV, y ha contribuido a maquillar el entramado de “piratería cultural” creado por un personaje siniestro de la subvención y la mendicidad institucional.

Juan García Sentandreu indicó que en el tema identitario y cultural, el Ayuntamiento de Rita se ha quedado a medio camino entre el colaboracionismo con el catalanismo de ACPV y la vergonzante inoperancia política ante la ausencia de iniciativas para frenarle los pies a Eliseu Climent.