Tras las declaraciones realizadas por
los responsables de las dos grandes organizaciones agrarias
de la Comunidad Valenciana, AVA y Unió, la formación
política liderada por Juan García Sentandreu
ha querido unirse a sus reivindicaciones asegurando que
Coalicio Valenciana apoya todas las demandas del sector,
y considera indispensable que tanto el gobierno central
como el autonómico tomen buena nota de la situación
absolutamente desalentadora que sufre el campo valenciano.
Para Coalicio Valenciana es imprescindible que nuestra política
del talante de ZP cambie a nivel internacional, con el fin
de que la Unión Europea deja de mercadear con la
producción agraria española a cambio de abrir
nuevos mercados de terceros países con los que comercializar
la industria pesada de Alemania, Inglaterra o Francia.
En este sentido, Coalicio Valenciana recoge entre sus propuestas
para mejorar la situación del campo valenciano la
fijación de una serie de barreras aduaneras a la
llegada de productos por terceros países, con el
fin de proteger de forma efectiva la agricultura autóctona
en detrimento de unos productos de menor calidad, que en
muchas ocasiones incumplen las medidas sanitarias que se
imponen a los agricultores españoles y que en definitiva
están acabando con el mercado interior.
El presidente de CV indicó que “el control
sanitario y el coste de producción de los productos
valencianos no es el mismo que el de terceros países
en vías de desarrollo, y por lo tanto, no establecer
mecanismos de protección de lo autóctono sitúa
a nuestros agricultores en una situación de absoluta
desventaja y desamparo”.
Además de esta cuestión, Coalicio Valenciana
propone establecer de forma obligatoria la creación
de un contrato marco que regule el mercado de la comercialización
de productos agrarios, con el fin de controlar los precios
e impedir subidas abusivas por los intermediarios, y que
finalmente no repercuten en la economía del agricultor.
En este sentido, el presidente de Coalicio Valenciana indicó
que el gobierno valenciano y la Consellería de Agricultura
han hecho oídos sordos a este contrato, un elemento
que favorecería al agricultor y al consumidor, evitando
el aumento descontrolado de precios y el enriquecimiento
de unos pocos frente a los verdaderos productores.