Desde que el Consell decidió echar un pulso a Clos para
conseguir más canales de televisión que poder
ofertar a los empresarios de su entorno, la jugada no puede
haberles salido peor.
Efectivamente los chicos de Camps lograrán los nuevos
canales, es decir más licencias para repartir. Más
dinero a ganar que al fin y al cabo es lo que cuenta entre quienes
viven del sueldo oficial y de amigos con posibles. Ya se sabé,
favor con favor se paga.
La putada, perdón por el palabro, es que se ha visto
que tras veinte años de permisividad, de permitir vulnerar
impunemente la legislación a los catalanufos de Acccio
Cultural del País Valencia que siempre campan a sus anchas,
al PP de Camps, Pons, Villalonga y otros de tan alta alcurnia,
el catalanismo no les molesta. Es más, les gusta.
Si perplejos nos dejaba el vicepresidente Rambla intentando
excusar al Consell por el cierre del repetidor de La Carrasqueta,
“esto...si...uhmm...la ley....las normas....”, más
alucinados se han quedado más de un militante popular
viendo que ahora lo que vamos a tener en nuestra Comunitat es
una TV3 emitiendo de forma legal. Adoctrinando, catalanizando
e insultando continuamente al pueblo valenciano.
TV3 es más que una cadena de televisión en catalán,
idioma que en ningún caso compartimos ni goza de oficialidad
en nuestro Reino. TV3 es un instrumento de propaganda al servicio
del independentismo catalanista. Al servicio de los que pretenden
construir esos “paises catalanes” que anulan a los
valencianos y que tanto asco nos producen.
Ahora, por obra y gracia del PP, podrán hacerlo impunemente.
No existe polémica alguna sobre el caso. Existe un Partido
Popular pancatalanista y aburguesado al que nuestro idioma,
nuestra cultura y nuestro futuro como pueblo se la bufa.