Coalicio Valenciana ha querido resaltar
que el contenido del estudio realizado por Aseval, aseguradora
del grupo Bancaja, sobre el coste económico que supondrá
para las Cortes Valencianas la puesta en marcha del Reglamento
de pensiones parlamentarias, da razón de ser al recurso
que la formación valencianista interpuso ante el
TSJ de la Comunidad Valenciana por vulneración de
derechos fundamentales.
Desde esta formación se indicó que los 28
millones de euros que supondrán para las Cortes la
puesta en marcha de las pensiones de los diputados es un
escándalo sin precedentes en la democracia española,
y supone la creación y consolidación de una
casta de profesionales de la política, que lejos
de acudir a ésta para servir, están anidando
en los partidos y las instituciones para garantizarse una
solvencia económica absolutamente injustificada.
En cualquier caso, el presidente de Coalicio Valenciana
y letrado de Javier Tomás en su contencioso contra
las Cortes por este asunto, confirmó que habiendo
analizado el expediente administrativo y todos los documentos
que constan en las actuaciones, todavía se podría
tachar de generoso y voluntarista el estudio de Aseval,
ya que según Sentandreu, la broma de las pensiones
podría costarnos en tan sólo cuatro legislaturas
más de 52 millones de euros.
Sentandreu también quiso puntualizar que a nivel
jurídico, lo realizado por Aseval no deja de ser
un mero estudio de una aseguradora y no suplanta la verdadera
responsabilidad legal que tiene las Cortes en este asunto,
ya que aprobaron una Ley de contenido económico sin
contar con el respaldo del preceptivo informe de viabilidad,
y esto fue así, por la propia inconsistencia del
citado Reglamento y lo injusto y discriminatorio del mismo.
El líder valencianista quiso también señalar
que se ha formalizado ya la demanda contenciosa, tras recibir
el expediente administrativo, habiéndose sustentado
la misma en la falta de competencia constitucional de las
Cortes para legislar en materia de pensiones; quiebra de
los cauces autorizantes; incumplimiento de las exigencias
de viabilidad económica y de informe previo; así
como violación del principio de igualdad de todos
los españoles.
Con todos estos argumentos, Sentandreu señaló
que resulta vergonzoso que partidos políticos como
PSOE o IU sigan defendiendo y apoyando la legalidad y constitucionalidad
de ese Reglamento, lo que pone en evidencia el demagógico
discurso de la actual izquierda española.