1.
En su experiencia , ¿cuáles son los motivos de los
inmigrantes para inmigar a Valencia?
El proceso de inmigración debemos analizarlo desde una
doble perspectiva, por una lado, las políticas emprendidas
desde el gobierno de Aznar con la reforma de la Ley de Extranjería
del 2000 y los posteriores procesos de regularización de
inmigrantes, tanto del PP como del PSOE, son los que han provocado
en los últimos años un efecto llamada especialmente
preocupante en toda España.
Las pateras que llegan a nuestras costas son un ejemplo insignificante
de los miles de inmigrantes que todos los días entran en
nuestro país por aeropuerto o estaciones de tren, tanto
de los países sudamericanos como del este de Europa.
Teniendo presente esto, hay que afirmar que son pocas las Comunidades
Autónomas españolas que tienen centros de internamiento
y atención a inmigrantes, y por lo tanto, los inmigrantes
ilegales acuden de forma preferente a los lugares donde existen
esos servicios.
Por lo que se refiere a los inmigrantes regularizados la cuestión
es diferente, ya que la Comunidad Valenciana es atractiva para
este colectivo por el crecimiento económico que ha experimentado
en los últimos años, debido en gran medida a la
construcción, el sector servicios (turismo) y en menor
medida en el campo, un potencial para mano de obra barata y extranjera.
El problema realmente llegará, como está empezando
a ocurrir, cuando estos sector económicos entren en un
proceso de crisis o recesión económica, provocando
despidos importantes y la imposibilidad de que los valencianos
podamos absorber ese empleo.
2. ¿Qué tipo de servicios y programas está
disponible a los inmigrantes para una integración social?
Recientemente el gobierno central ha impulsado un programa con
un presupuesto de 2.000 millones de euros para el período
2006-2009 que pretende reforzar los recursos dedicados a las políticas
específicas de integración, en áreas tan
concretas como acogida, educación, empleo, vivienda o servicios
sociales.
Al margen de este dato, que no se refiere a las ayudas directas
para estos colectivos, debemos recordar toda una serie de ventajas
o discriminación positiva que tienen los inmigrantes con
respecto a la población autóctona, tal es el caso
de acceso a la vivienda, tarjeta sanitaria, preferencia educativa
o ayudas sociales.
3. ¿Puede describir en sus propias palabras, qué
define una integración completa?
La verdadera integración parte de la propia persona que
llega a nuestro país. Aquellos que defendemos una integración
sostenible y acorde con las capacidades del país, también
estamos de acuerdo que esta integración debe basarse en
aspectos culturales y sociales que favorezcan la integración
completa del inmigrantes. Así, en un país como España,
debería priorizarse inmigración con países
de sudamérica que comparten raíces culturales, idiomáticas
o religiosas, en detrimento de inmigrantes del este europeo o
islamistas.
Por lo tanto, y con la reflexión anterior, debemos concluir
que no creo en la multiculturalidad, sino más bien, estoy
a favor de una integración donde el inmigrante asuma progresivamente
las costumbres y raíces del países de acogida, evidentemente
conservando como propias las suyas, pero sin pretender imponer
o crear guetos en las ciudades que sólo conducen a la marginalidad,
delincuencia y discriminación.
4. ¿Cuáles son los problemas más
significativos de integración de los inmigrantes?
En la sociedad española se ha asentado la creencia, que
además es cierta, de que la integración de los inmigrantes
se basa en la concesión de unos derechos y privilegios
superiores a los del resto de ciudadanos autóctonos. Ese
es quizás el germen de un futuro choque de conciencias.
Por otro lado, la integración de los inmigrantes no puede
sostenerse en unas políticas irreales de absorción
de personas foráneas, creyendo que el mercado podrá
regular esta situación. España debe crear unas cuotas
reales de acogida de inmigrantes, y que a la vez, estos puedan
ser integrados social y profesionalmente.
La demagogia en materia de inmigración es muy peligrosa,
y como está ocurriendo en países europeos de nuestro
entorno, unas políticas no ajustada a nuestra realidad
pueden provocar el efecto contrario, es decir, la consolidación
de grupos extremistas contrarios a la inmigración, el aumento
de la delincuencia, la quiebra del sistema sanitario y de recursos
sociales o la creciente discriminación de estos colectivos.
5. En su opinión, con referencia a la población
inmigrante ¿está integrada?
En la actualidad, una parte importante de la población
inmigrante no está realmente integrada. Los diferentes
gobiernos españoles se han enfrascado en procesos de regularización
masiva, en operaciones llamada que sólo producen una inmigración
irregular y “sin papeles”, o en políticas de
discriminación positiva que nos llevan al efecto contrario
o a la instauración de una conciencia de rechazo de los
ciudadanos autóctonos frente a la inmigración.
La integración sólo se conseguirá controlando
los flujos migratorios, estableciendo cupos anuales de entrada
y desarrollando políticas efectivas de integración,
y no de asistencia humanitaria, que es la que realmente se está
trabajando en España.
6. Qué tipo de papel desempeña el gobierno valenciano
en la integración de los inmigrantes, ¿es suficiente?
El reparto competencial y la creación de políticas
de Estado en ciertos ámbitos gubernamentales produce que
las Comunidades Autónomas en muchas ocasiones carezcan
de los recursos humanos y económicos para afrontar estos
nuevos retos sociales.
Al margen de esto, no cabe duda que la Comunidad Valenciana y
la nefasta gestión del gobierno popular en los últimos
años ha producido el endeudamiento de las arcas autonómicas,
lo que conlleva la paralización de ciertos programas de
integración.
Por último, las políticas de puertas abiertas del
gobierno de Zapatero están haciendo insuficientes todos
los recursos económicos destinados a la inmigración,
más ahora en un momento de retroceso económico. |