A
Dios rogando y con el mazo dando, con este viejo dicho español
resumimos desde Coalición Valenciana la política
del señor Zapatero. El problema es que el mazo, es
un mazo destructor que está arrasando el país
y sus consecuencias las sufrirán las generaciones
presentes y futuras.
En
Coalición Valenciana nos congratulamos por la asistencia
del señor Zapatero al ya famoso desayuno de oración
junto al Presidente Obama, Suponemos que con las famosas
tres tardes de clases de economía que impartió
el señor Sevilla, el Presidente haría lo que
promueve en los colegios, novillos, o en su defecto increparía
al altruista maestro, se dedicaría a leer a su filósofo
de cabecera, o planificaría un utópico mundo
en un ambiente de paz y libertinaje, ¿tal vez el
paraíso socialista? Sea como sea, es evidente que
parece no encontrar otra salida que encomendarse al Altísimo
junto al señor Obama, deben ver muy negro el futuro.
El
equipo de Coalición Valenciana se suma a la petición
del señor Barreda y reitera su reclamación
al Presidente del Gobierno de medidas contundentes, una
crisis de gobierno, y la eliminación de Ministerios
inútiles. Por otro lado queremos mostrar nuestro
apoyo al señor Campa en su propuesta de contrato
único, pues entendemos que de una u otra forma es
imprescindible tomar medidas económicas que devuelvan
la credibilidad de España a los mercados internacionales
de los que tenemos una gran dependencia. No actuar enérgicamente
nos puede llevar a un desastre sin paliativos como están
empezando a demostrar los mercados de valores, divisas y
deuda, con caídas mayores a la media europea, incremento
de los seguros de riesgo país, o los incrementos
del diferencial de la deuda española con la alemana.
Para
terminar, Coalición Valenciana reclama al gobierno
que se deje de propaganda, de globos sonda y de de medidas
alocadas tomadas sobre la marcha y, desarrolle un completo
plan de actuación, consensuado con la mayoría
parlamentaria y apoyado por los equipos económicos
del Ministerio y del Banco de España, considerando
imprescindible que ponga la Vicepresidencia económica
en manos de un técnico de reconocido prestigio al
que no retiemble el pulso a la hora de tomar las medidas
necesarias.