Tanto al Partido Popular (PP), como al PSOE, les ha dado
por manifestar últimamente que sería deseable
la congelación de sueldos, o disminuirlos a cifras
del año anterior, como así solicita
a bombo y platillo el PSPV de Mislata.
Pues bien, todo es una farsa, puesto que lo que hayan dejado
de percibir les será devuelto con intereses en los
próximos años. CVa-Mislata quiere ir más
allá y no utilizar el nombre del servidor público
en vano. Si el señor Alcalde decía que “se
ha comprometido a congelar los salarios de los concejales
del gobierno y que sufren en la misma medida la crisis
que estamos viviendo todos” pues muy bien señor
Alcalde, bájese el suelto tanto como se lo subió
en el primer pleno tras ganar las elecciones.
El resto de los mortales sufrimos una subida salarial
a razón del IPC que no suele ser mas del 2 ó
3%, y usted se debe creer una Divinidad para subírselo
más de un 20%. Pero claro, el municipio debe pagar
semejantes sueldos que son el impuesto revolucionario que
les pide su partido. Porque no olvidemos que una parte
del sueldo va a los partidos políticos.
Otra lacra que los Ayuntamientos están teniendo que
soportar es la de los asesores. Actividad esta muy bien
remunerada, generalmente ocupado por allegados al partido
de turno que no encuentran un hueco en la vida.
CVa entiende que es un cargo que sobra. Supone un elevado
coste y una parte muy importante del presupuesto.
Los partidos disponen de departamentos jurídicos
de absoluta capacidad de trabajo que den soluciones a aquello
que lo requiera. Que son los que deben asesorar a sus afiliados
y cargos representativos.
Por tanto CVa se compromete a eliminar esa nefasta figura
en el Ayuntamiento de Mislata. Y reta a los demás
partidos a que se dejen de hipocresía y demagogia
y se sumen a esta propuesta. Que no es esta sino una
maniobra orquestada desde el Partido Popular y que
ha convertido a los partidos en la oposición en una
“oposición amaestrada” y que no da guerra.
Así, con esta simple medida hemos ahorrado
a las arcas municipales colosales cantidades de dinero que
revierten en el verdadero beneficiario de ese dinero,
que no es el político de turno, sino el municipio
de Mislata.