Es
bueno que cada nueva tendencia política que se autoproclama
heredera del discurso valencianista se quite la máscara,
porque así todos tendremos claro en qué campo
y con qué reglas estamos jugando (permítase
el símil futbolero por la época en que estamos).
Sin atacar la libertad que tiene cada uno para emprender
el proyecto político que desee, los medios de comunicación
y los foros sociales están para cuestionar y analizar
estos movimientos, que en el caso de la Convenió
Valencianista 2012 evidentemente no son compartidos por
la inmensa mayoría del pueblo valenciano, que se
siente profundamente valenciano y español, y que
vota mayoritariamente a un partido centralista. La llamada
“apuesta por el valencianismo” que apareció
publicada el domingo en el diario Levante EMV es una soflama
por el independentismo, aunque se le haya querido endulzar
con algunas frases recurrentes que pueden gustar a la platea.
En este momento, y dicho con el mayor rigor comparativo
que se puede, lo único que les diferencia del discurso
del Bloc es la normativa que emplean para expresarse, que
quizás con los afines a la tercera vía que
están dentro del proyecto, seguro que intentará
limar esas asperezas para conformar un frente independentista
en Valencia. Las imposiciones lingüísticas,
el odio a todo lo que suene español, responsabilizar
de todos nuestros males a ese supuesto “Estado opresor”
y discriminar en función de identidades nacionales
sería suscrito en este mismo momento por Morera o
Mónica Oltra.
El
uso fácil y banal de los problemas económicos
y sociales que padecen los ciudadanos en estos momentos,
sin ofrecer solución alguna, mientras que se centran
en la soflama nacionalista, reivindicativa y anti-española,
parece que para estos amigos de la confrontación
y los "hechos diferenciales" es lo único
que les reconforta y sobre lo que tienen capacidad de enredar.
Qué
difícil les será mantener la división
y los discursos tribales en una época donde la unión
se representa como la lógica salida a los problemas
acuciantes del país y de la UE, ¿qué
sería de Cataluña, País Vasco y Valencia
sin España? y ¿qué sería de
España sin la Unión Europea?.