27 de febrer de 2017

Juan García Sentandreu: "A la derecha valencianista le basta cualquier alegato del PP"

«Creo en los escraches», afirma, al tiempo que augura una segunda parte de la «batalla de Valencia»

Se reconoce en el joven que formó parte del SEU franquista. Siempre polémico, protagonista de altercados contra la «amenaza» catalanista, presenta libro tras años de silencio y niega un regreso a la política tras el fracaso de CV.

Habla sin subterfugios de la inmigración y los refugiados; de sus efectos empobrecedores, dice, en los salarios; de la Europa grecolatina y cristiana en la que cree y no en la nomenclatura de Bruselas. Mientras, acaricia la portada de su último libro, Todas las pruebas contra la mentira catalanista. Más de lo suyo.

¿El libro es su reaparición en la escena política?

Es mi reaparición en la vida pública. No tengo ningún interés en volver a la política de partido.

¿Hizo mutis por el foro por qué fracasó electoralmente? ¿Por la situación económica de Coalición Valenciana...?

Hice mutis porque los resultados no eran los que esperábamos. Entendíamos que después de 16 años de gobierno del PP el valencianismo político estaba huérfano. Lo que estamos viviendo con el tripartito es el resultado de esos 20 años de abandono del PP.

¿El valencianismo de derechas está acabado?

No. Sociológicamente sigue residiendo en una capa muy importante de la sociedad. Convertirlo en algo político sabíamos que iba a ser muy complicado, porque el pueblo valenciano es muy superficial en esta cuestión y se conforma con poco, de modo que el partido con más medios es el que se lleva el gato al agua. A la derecha valencianista, le basta con cualquier alegato del PP.

Una idea extendida es que su partido estaba financiado por una parte del PP contraria a Camps. ¿Fue así?

Es radicalmente falso. Las cuentas de CV están inventariadas y ante notario. Aquella aventura la pagué y la sigo pagando, por desgracia, yo. Nada hay más lejos de una amistad con el PP que un servidor.

Al final la profecía de Joan Fuster de que el País Valencià será de izquierdas o no será ha devenido en una realidad, ¿no?

Lo que está es a punto de no ser. Entonces posiblemente sí que tenga razón Fuster cuando dijo que no seremos.

Ahora que las aventuras escoradas a la extrema derecha ganan adeptos en Europa, ¿no le seduce intentar la experiencia?

Dentro de la llamada derecha alternativa sí se puede llegar a crear una nueva opción política en España. Sobre todo para el tema anticatalanista, porque es una vuelta a las tradiciones y la propia personalidad. Pero la identidad no solo está en peligro por el entreguismo del PP y los ataques de la izquierda catalanista, sino también por la agresión de la inmigración ilegal.

¿Tiene solución al problema catalán?

Sí. Uno no solo ha de estar en contra de un problema, sino que ha de demostrarlo. No quedarse en el discurso, sino practicarlo. La única forma de combatirlo es que quienes defienden el nacionalismo no estén en las instituciones, porque es algo manifiestamente ilegal.

¿Y el nacionalismo español, ese sí es legal?

No es equiparable al catalán, porque este nació de una mentira. El español está arraigado en la historia con más de 2.000 años y ha fraguado en el derecho que lo reconoce. El catalán, no.

Quizá es cuestión de tiempo.

Es cuestión de tiempo que la gente se dé cuenta de que es mentira. Todo es producto de una invención de un sueño romántico para crear un Estado. Hoy por hoy Cataluña es sinónimo de mentira.

¿Y el nacionalismo valencianista?

El valencianismo no puede ser nacionalista en la medida en que jamás ha tenido, como tampoco el catalanismo, una soberanía. Ni Cataluña ni Valencia han tenido un soberano propio, eran de las coronas de España y de Aragón.

¿Usted es más de derechas que valencianista?

Es igual que llevar dos brazos o dos ojos. Para mí son imprescindibles las dos cosas.

Para algunos, es más bien de extrema derecha.

Es el cuento chino. Calificar a uno no por lo que hace sino por lo que dicen que es, es algo miserable. ¿Qué he hecho yo más que defender ante los tribunales o en las instituciones la ley, la historia y la personalidad de nuestro pueblo?

Montar algún escrache a algún rector y algún político, intentar reventar algún acto?

Entonces somos de extrema derecha Pablo Iglesias y todos los que hacemos escraches. Yo creo en los escraches, sin violar derechos individuales. Es una manifestación de la libertad de expresión.

Casi 40 años después, ¿quién ganó la batalla de Valencia?

La batalla de Valencia está a punto de empezar. No hay que tener mucho olfato para saber que socialmente se está cociendo una muy gorda.

¿La amenaza catalanista?

Estamos hablando de una realidad, de que se han firmado los países catalanes a nivel cultural.

¿Cree que en la calle se percibe la lengua como un problema?

El valencianismo no ha acertado durante estos dos años y tal vez se haya precipitado en la organización de actos. Pero estar fuera de la política me hace ver que estamos muy próximos a una rebelión, que probablemente sea la segunda parte de la batalla de Valencia.