Prólogo
De todos estos pueblos, los romanos y los árabes fueron los que más influyeron en nuestra lengua y cultura. Esta realidad histórica de tantos siglos de un pueblo sobre lo más amado que tiene, su propio y ancestral idioma, con sus singularidades fonéticas y lexicográficas, es la que los catalanistas intentan que desaparezca, arrasando con las peculiaridades específicas idiomáticas de cada pueblo, valle, comarca, montaña o mar de nuestra geografía valenciana. La Universidad se obsesiona sobre la teoría de la “unitat de la llengua”, cuando sabe de sobra que esa pretendida unidad de las lenguas que se hablan en los antiguos territorios de la Corona de Aragón nunca existió.
La única unidad de la lengua que ha habido ha sido el latín, la lengua latina, la lengua madre, la cual ha ido descomponiéndose, corrompiéndose, evolucionando, cociéndose de forma distinta en cada región mediterránea romanizada, dando como resultado una lengua distinta en cada uno de los territorios de la antigua Corona de Aragón, parecidas o similares entre sí, pero distintas en muchas cosas y aspectos, como la fonética.