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La elección de miembros de la AVL, impugnada ante el Tribunal Supremo

Capítulo 19

 

La Academia Valenciana de la Lengua es la única de las Academias de lenguas españolas donde los académicos son prácticamente funcionarios públicos por los sueldos que cobran. También la única que está incluida dentro de un texto constitucional, estatutario, con rango normativo, no consultivo, con carácter de obligar. En 2006, el presupuesto de la Corporación fue de 3.683.540 euros. Entre reuniones, comisiones, informes, dictámenes, dietas, etc… un académico puede llegar a ganar al mes un millón de las antiguas pesetas.

 

Hay académicos que nada tienen que ver con la lingüística y que cuando hablan y escriben destrozan el valenciano

Una vez propuesto por alguno de los dos partidos del duopolio, el académico entra en la AVL por un período de 15 años. Es un buen seguro de vida y de jubilación. Con 15 años uno se jubila bien jubilado o llega tranquilamente al último momento de su vida, para el caso de los ya jubilados.

De la historia de la AVL llama la atención varias cosas. Una, la rapidez con que determinados trabajos han sido hechos. Se cree que se ha adoptado muchas propuestas elaboradas con anterioridad por lingüistas de la universidad.

Entre ellas estaría la Gramática Normativa Valenciana, el Diccionari ortogràfic i de pronunciació del valencià, la normativa ortogràfica del valencià, l´estándar oral del valencià i Els gentilicis valencians.

Es difícil creer que con el poco tiempo que lleva la AVL funcionando y, sobre todo, con lo pluriempleados que están en oficios y sueldos públicos algunos de ellos, hayan tenido el debido tiempo para realizar obras tan vastas como un diccionario, que requiere muchísimos años de trabajo.

Incluso hay algún académico, lo cual es público y notorio, que ni escribe ni habla bien, con soltura y normalidad, con el mínimo rigor, el valenciano, todo lo contrario, cuando abre la boca lo destroza, no lo habla ni escribe el valenciano de la AVL, tampoco el de la calle.

También se da el caso de algún académico de la AVL cuya trayectoria nada tiene que ver con la lingüística, ni con la literatura, sino con los depósitos anatómicos forenses, la disección de cadáveres y las cárceles.

Precisamente, esta falta de requisitos que exige la Ley de la propia Academia para los candidatos a Académico y el incumplimiento de los trámites que para su debate y aprobación en Cortes establece el reglamento hizo que Coalición Valenciana impugnara la elección de académicos, denegada por el TSJ, pero que luego recurrió al Tribunal Supremo, donde se encuentra pendiente de sentencia.

También lo impugnó el lider por aquel entonces de Unión Valenciana, José María Chiquillo, a quien se lo tumbó también el TSJ, pero no continuó con la pelea, al entrar a mejor vida económica como senador por el PP, abandonando sus pretensiones de marcar a la AVL.

En su manifestación de intenciones, la AVL dice de ella misma que “es un foro de debate que pretende irradiar a toda la sociedad valenciana mensajes de tolerancia, de tranquilidad y de optimismo respecto a su lengua. Queremos huir de estridencias y de prisas no deseadas. Intentamos llevar a término nuestro trabajo con prudencia y responsabilidad, haciéndonos eco de amplios sectores de la sociedad valenciana, llenando vacíos y facilitando que los valencianos se reconozcan en su lengua, la hablen y la quieran”.

Es decir, como en las películas, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Otra cuestión que llama la atención es el poco ruido que hacen los académicos supuestamente valencianistas, que otrora reivindicaron siempre la valencianidad y que ahora no les mueve ni les conmueve ninguno de los acuerdos a que se está llegando y contra lo que siempre estuvieron en contra, dando por bueno para la Lengua Valenciana y el pueblo valenciano todo lo que van proponiendo los catalanistas.

No les extraña, por ejemplo, el gran empeño que siempre están poniendo éstos en impulsar cualquier exposición, homenaje o publicación del profesor de francés de l Universidad de Valencia, Manuel Sanchis Guarner, que fue uno de los patrocinadores de la catalanización de la lengua y cultura valencianas.

Precisamente, en el mismo manifiesto de principios, la AVL se refiere a que “desde los años cincuenta (del pasado siglo se debe entender, aunque no precisan) no ha cesado de publicarse estudios lingüísticos que, procedentes sobre todo del ámbito universitario, han ampliado y consolidado una normativización que la Academia tiene por objeto analizar y completar”.

Se olvida en este texto la AVL que los estudios lingüísticos en la universidad son muy anteriores, de principios del siglo pasado, y con rango universitario los hizo el P. Lluis Fullana, primer catedrático de Lengua Valenciana de la Universidad.

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