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El Tribunal Supremo condena a la Universidad a usar la denominación Lengua Valenciana

Capítulo 3

Tres años después, el 18 de mayo de 1989, Alternativa Universitaria gana el segundo pleito entablado contra la Universidad de Valencia referido a la denominación de la lengua autóctona en los Estatutos de la Universidad, donde, en vez de utilizarse el nombre de valenciano, se hablaba de catalán. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, entre otras cosas, decía: “…en la realidad jurídica vigente sólo aparece reconocida como lengua oficial de la Comunidad Valenciana, el valenciano, y que recibe como denominación semántica positivizada la del valenciano, y que estas normas tienen como fuente real de su legitimación el ser la expresión de la voluntad de la propia Comunidad políticamente organizada a través de sus instituciones.

La lengua, afirma la sentencia, se llama valenciana. No asumirlo es una clara violación de las leyes

Por todo ello, cabe concluir que el acto objeto de impugnación es nulo de pleno derecho, por serlo igualmente los apartados 6 y 7 de los Estatutos de la Universidad de Valencia que le sirven de cobertura por infringir el principio de jerarquía normativa.

Fallamos: Que rechazamos todas las causas de inadmisibilidad alegadas por la parte demandada, y entrando a conocer sobre el fondo del asunto debemos estimar y estimamos el recurso contencioso administrativo interpuesto por Alternativa Universitaria contra el apartado ‘C’ del Acuerdo de la junta de gobierno de la Universidad de Valencia de fecha de 20 de junio del mismo año, y debemos declarar y declaramos la nulidad de pleno derecho del apartado ‘C’ del referido acuerdo de gobierno de la mentada Universidad, por no ser conforme al Ordenamiento Jurídico, y con la consecuencia dimanante de hacer de uso obligado la denominación legal y oficial de la lengua e idioma valenciano en el ámbito de la Universidad de Valencia”.

El TSJ acaba de ‘planchar’ como se dice en la jerga judicial, a la Universidad de Valencia recordándole que el Estatuto de Autonomía que el legislador había aprobado para la Comunidad Valenciana hablaba de Lengua Valenciana y que no podía abdicar de esta denominación y realidad e introducir una lengua y denominación distinta. La Universidad también está sometida al imperio de la Ley.

El recurso anterior (del que les hablaba en el capítulo 2), referido a la imposición por los profesores de las clases en catalán, sin contar con la voluntad del alumno, fue recurrido por la Universidad ante el Supremo, que confirmó la sentencia de Valencia, y como no fue recurrida ante el Constitucional, está vigente. La sentencia de este segundo recurso fue recurrida por la Universidad ante el Tribunal Supremo, que con fecha 20 de noviembre de 1992 dictó una histórica sentencia, confirmando en todos sus extremos la del TSJ de Valencia, y abundando en ella de forma magistral.

“El fondo del asunto -dijo el Supremo entonces- no es académico o lingüístico, y esto bien lo saben las partes enfrentadas en este recurso: el fondo del asunto es político, y hay que comenzar por reconocerlo para no ponernos en eufemismos inútiles. El fondo del asunto constituye una manifestación de un grave desacuerdo que existe desde hace años en la sociedad valenciana.

Se dice (por la Universidad) que la denominación de la lengua hablada en la Comunidad Valenciana (valenciano o catalán) es algo que corresponde al patrimonio científico de la Universidad, en el cual los tribunales no deben entrar sin violar la autonomía universitaria; la lengua (dice la Universidad) no tiene como cuestión filológica, otra dimensión que la científica y académica. Pero no son así las cosas, en opinión de este tribunal.

Desde luego que la lengua tiene otras dimensiones además de la científica y académica: tiene una clara dimensión política. Es un crisol de historia, tradiciones, arte y sentimientos que expresa las aspiraciones de un pueblo, que en cuanto asumida por el derecho adquiere valor jurídico. Pues bien, la solución dada por el derecho a esa realidad ha de ser respetada y salvaguardado por todos.”

“Hoy por hoy -proseguía la sentencia del TS- por tanto, la polémica está solucionada desde el punto de vista jurídico: la lengua autóctona de la Comunidad Valenciana se llama ‘valenciana’, porque así lo ha querido el Ordenamiento Jurídico. No asumirlo así es una flagrante violación de la letra y del espíritu de las leyes”.

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