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"Sí a l´Estatut, sí a l´idioma valencià. Normes de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana"

Capítulo 7

El 13 de junio de 1997 se celebró la esperada manifestación. La gente comenzó a concentrarse a las cinco de la tarde en la plaza de San Agustín, a pesar de que el acto estaba programado para las siete de la tarde. Una gran pancarta con el texto “Sí a l´Estatut, sí a l’idioma valencià. Normes de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana” presidía la marcha. Gentes de todas las edades, familias enteras, llegadas de todos los rincones del Reino de Valencia y de la propia ciudad llenaron enseguida la plaza y los cajones de las calles adyacentes.

Medio millón de personas se manifestaron en defensa de la Lengua Valenciana y contra la creación de la AVL

Hubo gritos exigiendo a Zaplana la Lengua Valenciana y contra Jordi Pujol. También contra el PSOE: “Lerma venut”. Unión Valenciana no se salvó de la quema: “UV, les raons son per a les ocasions”. Conforme iba avanzando la cabeza, por Colón hasta la plaza América, desde las calles colindantes se iban sumando numerosos grupos de personas.

La calle Colón, la de Xàtiva, Navarro Reverter se vieron colmadas por completo. La gente estaba apretujada, sin lagunas ni espacios intermedios. Todos con Senyeras, pancartas, pegatinas y octavillas. Al paso de los manifestantes, mucha gente viendo el desfile y aplaudiendo.

Tres horas largas duró la manifestación. Al final, en la escalinata del puente peatonal de la plaza América, el académico de número de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana, Josep Climent Barber, leyó, en nombre de la organización, un manifiesto en el que, entre otras cosas, se decía:

“…cada signo de nuestra identidad lo hemos ganado a pulso a costa de muchas protestas y manifestaciones: el Estatuto, la Senyera, el nombre de ‘valenciano’, porque nuestros representantes no han estado a la altura que les correspondía o han actuado en contra del sentimiento del pueblo valenciano…

…decimos basta, porque la Lengua Valenciana es innegociable y no reconoceremos autoridades lingüísticas pactadas o extrañas. Hace siglos llegaron los males de Almansa, pero hace días los males llegan desde otra dirección.

… decimos basta, porque pocas lenguas han tenido un Siglo de Oro como la nuestra y nuestros escritores han repetido muchas veces que escribían en Lengua Valenciana.
… decimos basta, porque no hay tribunales de justicia ni Congresos que nos tengan que decir a los valencianos cuál es nuestra lengua.

… decimos basta, porque los valencianos queremos una Lengua Valenciana sin mixtificaciones extrañas. Basta de valenciano ‘normalitzat’ que lo único que está ocultando es la absorción de nuestra lengua.

Hemos de decir basta y lo decimos, porque los valencianos, únicamente queremos ser eso: valencianos”.

Tras el académico Climent, hizo uso de la palabra el niño Miquel Relaño, quien dijo:
“Los niños y los jóvenes somos el futuro de nuestro pueblo, por eso queremos que nuestros mayores, padres y abuelos, sepáis que estamos orgullosos de pertenecer a este pueblo tal como lo estáis ahora.

Nosotros heredaremos lo que vuestros antepasados os dejaron: un patrimonio cultural importante entre el que se encuentra la Lengua Valenciana.

Cuando voy a la escuela, los profesores me cuentan muchas historias extrañas: que si formamos parte de unos países catalanes, que si mi lengua no es la valenciana, que no hablamos bien, que los valencianos somos catalanes…

Vuelvo a casa y mis padres me dicen que todo eso son mentiras y yo me pregunto: ¿por qué no me enseñan lo que dicen mis padres? ¿por qué me enseñan mentiras?...
Yo no quiero ser de otro pueblo ni hablar otra lengua que no sea la mía, ¿por qué me obligan?”

El número de manifestantes fue cifrado en medio millón de personas. La euforia estaba servida en la calle. El pueblo bullía en clamor, un pueblo que de nuevo demostró ser y sentirse clamorosamente valenciano.

La consigna más gritada: “La llengua es nostra, i es, i la volem, valenciana”. Entre los manifestantes estaban Federico Félix, Paco Roig, Carlos Climent, Fernando Bonilla, Martín Quirós, Vicente Hernández, Juan Lladró, Antonio Gil-Terrón, José María Guinot…

El milagro de reunir a tantos valencianos en defensa de su lengua lo había conseguido el Grup d’Acció Valencianista y un buen número de entidades culturales valencianas.

 

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